Me he tomado tus palabras como medicina para mi enfermedad.
Me has dado los “buenos días” y, para mí, se han transformado
todos mis días en buenos, los días de ayer, los días de hoy, los
días de mañana.
No has dicho nada más.
Como en una avalancha, todo mi pasado se ha cubierto de capas de
algodón de azúcar, anestesiando cualquier recuerdo que intente
cuestionar que sucedió en un “buen día”.
Mis horas, minutos, segundos del presente son ladrillos que van
levantando una ciudad donde todo funciona, donde nadie sufre, donde
tú te sientas a mi lado en un banco del parque.
Lanzadas al espacio, las naves del tiempo me llevarán a un futuro
donde no habrá que alcanzar angustias disfrazadas de deseos, ni
miedos reconvertidos en pasiones.
Recuerdo nuestro presente de ayer, hoy y siempre sentados en un
banco del parque. Recuerdo ese banco, aunque no estemos en él. Con
la sonrisa que nace de ese parque, te contesto:
¿Te gustaría ser asertivo en un desierto rodeado de piedras? Tú
puedes. No es necesario que cambies tu forma de ser, ni tan siquiera
necesitas las técnicas que aquí te voy a enseñar. No, lo único
que necesitas es que creas en ti mismo, te olvides de ser asertivo,
de parecer asertivo y todo el rollo de macho alfa que te venden, en
distintas dosis, los entrenadores de la pasión; olvídate de todo
eso y ya habrás alcanzado lo que deseas.
Bueno, vale, parece sencillo, pero no lo es. Y como no lo es, ahora
te enseñaré las técnicas que crees que necesitas dominar para ser
asertivo.
Primero, para ser asertivo, las piedras del desierto han de verte
como asertivo y, si no lo consigues, tienes un problema. No, espera,
me dirás que primero tienes que ser asertivo y si ya eres asertivo,
las piedras te verán como tal, pero, futuro humano lector, esto no
funciona así: Esta casa, como todas, se empieza por el tejado. Si
no, te quedarás siendo un asertivo en tus soliloquios mentales y
vale; aquí estamos hablando de la asertividad verdadera y no de
cualquier megalomanía que te haya infectado el alma. En resumen:
Para serlo, hay que parecerlo.
Venga, vamos. Como te decía la primera técnica para ser realmente
asertivo es parecer ser asertivo.
Imagina que estás en mitad del desierto, rodeado de piedras, y
quieres ser asertivo porque… pues no se me ocurre qué razón hay
para ser asertivo en un desierto rodeado de piedras, pero, lo quieres
y lo deseas. Pues ya está. Quieres ser asertivo, que las piedras te
miren con respeto cuando hables, cuando una capitana pase rodando por
encima de tu cabeza y de las cabezas de las piedras. Así que te
levantas, les miras a los ojos y dices:
–Hay mucho polvo en este desierto y yo voy a limpiarlo.
Madre mía, humano, ¿quién puede ser el soso que no quede rendido
ante semejante acto de valentía?
Vale, me dirás que no estás en un desierto. Pues ya sabes lo
primero que tienes que hacer: Conseguir que tu entorno sea un
desierto, bien yéndote a uno, o deforestando todo lo que tengas
delante. Es sencillo, es bueno, es necesario.
Cuando ya has conseguido que te vean como asertivo, has de atreverte
a dar un paso más allá: Tienes que creerte que eres asertivo en un
desierto rodeado de piedras. Puedes consultar cientos de testimonios
que te muestran cómo creer que lo eres, pero todos fallan en lo
mismo: la blue note, no sentirla dentro de ti, no ser uno con ella.
Al predicar en el desierto, utilizas una tonalidad básica, un
do-re-mi que te han inculcado en casa, en la escuela y en cualquier
otro de tus centros de adoctrinamiento favoritos donde te explican
cómo predicar en el desierto. Si escuchas lo que dicen casi todas
las piedras de tu entorno, su musicalidad es la misma: ligeras
variaciones de una práctica continua de la escala de Do mayor… a
todos los niveles. Qué finalidad tiene que esto sea así excede con
mucho el objetivo de este fascículo. Pero para ganarte la
asertividad que tú mereces, para sentirla, no vale esa escala,
necesitas la blue note, ese “no sé qué, no sé cuál” que se
gana en lejanos templos y libros rimbombamtes. Pam. Compara cómo
hablar sin blue note y, después, con ella:
-Me mola el tecno. Te mola el pop. Si tú y yo nos juntamos, haremos
tecnopop.
-Me mola el tecno. Te mola el pop. Si tú y yo nos juntamos,
haremos tecnopop.
¿La has notado? ¿La has notado en tu cuerpo? Eso diferente es la
blue note. Ahora tienes que sentirla, ser uno con ella, abandonarte
en su esencia. Y, con ello, definitivamente, te creerás asertivo.
Parecerás un imbécil hablando, pero asertivo, asertivamente y
verdaderamente asertivo.
Felicidades, has logrado una de tus ilusiones: ser asertivo en un
desierto rodeado de piedras. Con esto ya tienes una de las claves del
éxito en tu vida, futuro humano lector, que podrás completar con el
resto de guías de este coleccionable.
Se ha puesto el sombrero de capitán de mazapán, se ha puesto el
catalejo engastado en su ojo despistado mientras su barco, hecho con
palotes de regaliz dulce, navega sobre un mar de chocolate fundido.
En el fondo del cielo de tocino de cielo hay dibujado un corazón con
virutas de fresa. Allí está su destino, donde le guían las
estrellas de turrón de coco.
Un coconauta le podrían llamar si utilizase más su imaginación o
si aceptase el origen de sus átomos, pero en nada de ello se
ejercita, prefiriendo nadar en un océano de chocolate fundido, con
caracolas de huesos de santo y ballenas de algodón de azúcar.
Vuelve a su timón de bizcocho relleno de frambuesa para dar un giro
a su glucémica vida: Con el catalejo de masa quebrada, saborea la
imagen de una isla de granizado de limón en un banco de sirope de
menta radioactiva. Y hacia allí va, con su voluntad forjada en
guirlache, con una determinación a la que nunca podrá amargar un
dulce.
Sobre una isla de granizado de limón, rodeado por sirope de menta
radioactiva, las virutas de fresa caen formando un corazón en sus
manos.
Al nacer, se traspapeló el manual de instrucciones donde se explica
cómo funcionamos y cómo debemos vivir. Quizá lo encontremos
abandonado en alguna nave espacial a la deriva, quizá lo tengamos
dentro de nosotros y aún no sepamos cómo leerlo. Mientras
solucionamos este problema, te ofrecemos, de una manera completamente
altruista, lo más parecido a ello: Una colección de capítulos para
mejorar nuestra vida y desarrollar nuestras habilidades básicas
floreciendo como ababoles.
En estos capítulos, te enseñaremos las técnicas de mejora
personal más chispeantes y revolucionarias, teniendo en cuenta los
criterios más estrictos de veracidad, sencillez y efectividad. Para
conseguirlo, nuestros científicos más sentimentales y nuestros
guionistas menos imaginativos han refinado su práctica durante
cientos de siglos. Gracias a este trabajo de titanes, cualquier
persona selecta, como tú y como yo, podrá sacar el máximo provecho
sin riesgo alguno.
¿Qué te parece? ¿Cómo te sientas?
Ser asertivo, poseer grandes riquezas, enamorar a los seres más
hermosos, conocer las verdades del universo… Todo esto y más, y
mucho más, conseguirás con las enseñanzas recogidas en estos
capítulos. Garantizado. Sin duda. Sin esfuerzo. ¿Sin pastillas?
Te recomendamos encarecidamente que pongas en práctica cada uno de
los grandes conocimientos que aquí te exponemos. Tal vez pienses que
un capítulo no te sirve, que no vale la pena seguir sus consejos,
pero estarás en un gran error, en un error gravísimo. Si aplicas e
introduces en ti todas estas maravillosas enseñanzas, te convertirás
en ese héroe o heroína que realmente eres y que, sin duda alguna,
mereces ser. Recuerda que en polvo fuiste, en polvo eres y en polvo
te convertirás. Aspira, aspira a ser tú yo verdadero.
Terminado el engatusamiento típico de esta clase de productos,
seguimos con lo que realmente nos mola: Nuestro progreso, paso a
paso, desde el mono de feria al superhombre del futuro. Ponte un
arnés de protección que empezamos.