• retazo63

    -Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?

    Cicerón estaba hablando en ese momento.

    -¿Por qué no te dedicas a otra cosa, Catilina? No sé, estoy por darte ideas.

    Monta un Kiosko, es un proyecto con mucho futuro. Podrás vender hojas donde digan a las personas cómo se tienen que comportar, cómo se tienen que vestir, cómo se tienen que masturbar. Para cuenta que la masturbación es un gran avance en casos como el tuyo. Yo, porque me pilla un poco falto de dinero, que, si no, te proponía ser socios.

    ¿Que no te gusta? ¡Haz deporte! Apúntate al ciclismo y échate otra pareja, podrías competir en tándem, bañarte en nitroglicerina mezclada con queroseno, bombear polvos de talco cultivados en selvas recónditas. El deporte es sano, la compañía es sana, las drogas son sanas. Yo, porque me pilla un poco moralista, que, si no, te proponía ser tu representante.

    Y si todo esto se te queda corto o algo se te queda largo, cambia tu nombre y quítale también el punto a alguna “i”. Hazte grande, deja lo chino, conviértete en una musa rusa. ¿Un poco radical? Pero, ¿qué hay de imposible para ti, querido amigo? Yo, porque me pilla un poco emparejado, que, si no, te invitaba a unas mirindas.

    Que sí, que todos sabemos lo aburrida que es la Tere, que por su aburrimiento estás como estás y nosotros estamos como estamos. Si no nos lo tienes que repetir, que ya nos conocemos, y la conocías y conocías su apodo antes de juntarte con ella. Hazte escritor, créale nuevos apodos: Chachitere, Molatere, Adlátere. Igual cambia, igual cambias. Yo, porque me pilla un poco analfabeto, que, si no, te hacía de coguionista.

    Tú siempre has sido muy de tus movidas, tus proyectos. Reconoce que, en estos años, te has montado unas películas finas. Pues aprovecha tu imaginación, invéntate otras, pero paténtalas. Patenta un desarrollador de rollos, un desenrollador de rollos, patenta un dispensador de tranquilizantes para aguantar los rollos de otras personas que te enrollan con sus rollos. Yo, porque me pilla un poco mareado con tantas vueltas, que, si no, te desarrollaba la idea.

    ¿Tampoco te parece bien? Chico, yo ya no sé, no sé qué decirte. No te vale nada de lo que te propongo, nada te parece bien. ¿Por qué, en vez de darnos la tabarra a nosotros, no recurres a tu familia nostra? Ve a casa de tu padrino y dile que necesitas una cabeza de caballo, que la tuya ya no aguanta más, que estás al límite, y has pensado que quieres cabalgar las sábanas como un pura sangre. Yo, porque me pilla un poco alérgico a los seres vivos, que, si no, te llevaba a un zoo.

    Cicerón estaba hablando en ese momento:

    -Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?

    Pero Catilina seguía a lo suyo.

  • retazo62

    Había un mástil y una nave espacial. Nada más. Nada más se puede decir.

  • retazo61

    Para expresar una verdad científica de la que no se tiene ni idea, se monta al protagonista en una nave espacial y ya no hay problema.

    Para expresar una verdad mundana de la que no se puede hablar, se monta al protagonista en el barco del absurdo, se le ata al mástil y ya no hay problema.

    Cualquier duda que se exprese sobre la verosimilitud de la obra de prosa científica que nos creamos, tiene como respuesta palmaria de un oasis:

    -¿Acaso no ves la nave espacial? Hay una nave espacial, hay espacio y hay tiempo. ¿Qué más quieres?

    Cualquier duda que se exprese sobre la verosimilitud de la obra de prosa mental que nos creamos, tiene como respuesta palmaria de un espejismo:

    -¡Este es mi mástil!¡Estoy atado!¡No me dejo tentar por los cantos de las sirenas de las ambulancias que me quieren llevar al hospital de la duda!

    El autor definitivo de la obra definitiva sabrá que, entre muchos elementos obvios de su obra definitiva, una nave espacial y un mástil donde atar a sus personajes son los cimientos sobre los que edificar un texto vacío.

    Me pongo a ello.

  • retazo60

    Liberando las válvulas de presión que le han confinado en un destino, el aire sale, la identificación sale. Se van desconectando todas las partes de su cuerpo, se van desconectando todas las partes de su alma.

    Gira su rostro hacia su mano izquierda, espera unos segundos; gira su rostro hacia su mano derecha, suelta la tensión acumulada en ese dedo índice que apunta a la nada.

    Gira su mente hacia sus deseos, espera unos segundos; gira su mente hacia sus miedos, suelta la tensión acumulada en esa rutina protectora que le hace huir de sí mismo.

    Tras liberar otras partes de su cuerpo, nota que el índice que señala a un pasado que ya no existe, el índice que le muestra el camino para su salvación, vuelve a tensarse, quizá ahora con un poco menos de intensidad. Lo vuelve a soltar y continúa.

    Tras liberar otras partes de su alma, nota que la rutina que le hace huir de sí mismo, la rutina que le hace identificarse con lo que le sucede, vuelve a estar en marcha, quizá ahora con un poco menos de intensidad. La vuelve a soltar y continúa.

    Ciclo tras ciclo, todo va quedando en calma, todo va dejando de existir de una manera particular.

    Ciclo tras ciclo, los planetas orbitan alrededor de sus manos, sus deseos se esparcen por el polvo de las estrellas.

    Abre los ojos y contempla el amanecer de un nuevo universo.