• Libertina: Uno de los nuestros

    Baobab: Uno de los nuestros.

    Hoy os vamos a hablar de la familia. Bueno, casi de la familia porque, para nosotros, el restaurante Baobab es como una segunda casa para Libertina. Seguro que ya lo conocéis, pero, si no, os hablamos un poco de este restaurante.

    Como sucede en los proyectos que nacen del corazón, tuvo un inicio con mucha entrega y trabajo, añadiendo una forma propia de entender la gastronomía: Gracias a ingredientes ecológicos o del entorno, combinados con el saber hacer y cariño que siempre han mostrado estos cocineros, lograron un estilo de platos muy particular donde se mezclan los sabores de las cocinas de todo el mundo.

    Poco a poco, fueron creciendo tanto en tamaño como en propuestas, llegando a ofrecer a día de hoy, además de las tradicionales comidas y cenas, desayunos saludables con bollería y dulces propios. El Baobab se ha convertido en un referente no sólo de la cocina vegetariana, sino también de la cocina con nombre propio en Zaragoza.

    Desde el nacimiento de nuestro proyecto, siempre ha habido una relación muy estrecha con el Baobab y, en especial, con Manuel Rodrigo. Como ya os comentamos en otro artículo, Manuel estuvo con nosotros en la presentación en Koralium, y también en otros tantos momentos en los que Libertina y sus pastas intentaban encontrar su propio camino.

    La sintonía ha sido plena, lo que nos ha permitido compartir ideas para elaborar platos sostenibles, nutritivos y, algo que no podemos olvidar en la cocina, que nos hagan chuparnos los dedos cuando creemos que nadie nos ve.

    Una vez más, queremos dar las gracias a Manuel y a su equipo por el tiempo que hemos compartido y por el futuro que, seguro, tendremos en común.

    Hasta la próxima, entidades libertinas.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • retazo65

    Mi corazón está ardiendo, y yo aún conservo la sonrisa en mi cara.

    Mi corazón está ardiendo, bombeando dosis masivas de átomos de alegría, de ráfagas de ilusión, de mi nombre en tus labios. Mis arterias son trenes de hormonas de felicidad dirigidas a todas las poblaciones de mi universo, recibidas con mi sonrisa en tu boca; mis venas vuelven cargadas de la excitación que hay en mí tras tocarme tus dedos, tras incendiar mi corazón con tus besos.

    Mi corazón está ardiendo, y yo aún conservo la sonrisa en mi cara.

  • Equipo

    En una España que se había vuelto gris por una guerra, la vida intentaba encontrar cualquier resquicio para florecer de nuevo, y las personas buscaban un sueño que colorease un mundo apagado.

    Esta es la historia de unos jóvenes que se ganaban el dinero en los trabajos de la base, de la cerámica, de la estación de trenes; unos jóvenes que se ganaban su ilusión en un equipo de fútbol que, tras varios contratiempos, estaba de nuevo bien vivo.

    En ese grupo de jóvenes, nació el sueño de ganar la Copa Primavera al mejor equipo de fútbol de la región.

    Desde la portería, recordaba a sus defensas que si no sabían qué hacer con el balón se lo pasasen al veterano Grau, que él sabría lo que había que hacer, fuera o no fuera bonito, fuera o no fuera legal. Y, cuando venía el equipo contrario, les gritaba que podía pasar la pelota o podía pasar el jugador, pero que no ambos y menos si el atacante seguía de pie.

    Sin embargo, esta vez, el atacante y el balón habían pasado. Ahora, la pelota volaba hacia una escuadra que los dejaría fuera, otra vez, fuera. Él volaba para que no entrase en su portería, para que no acabase marchitando su sueño.

    La paró.

    En unos tiempos grises donde la vida intentaba volver a florecer, unos amigos habían conseguido colorearlos de azul y blanco al ganar la Copa Primavera.

  • retazo64

    Tira la bola y la cadena que llevas atadas a tu alma y huye por los confines de tu vida, por donde no hayas estado antes, por donde no te conozcan, ni te conozcas tú.

    Abre los grilletes que te han servido de excusa para escapar de ti mismo y quédate quieto, deja de correr, espera donde estás ahora para mantenerte en el ritmo de tu propio tiempo.

    Desmonta el cadalso donde te ejecutas cada día, véndelo en una tienda de segunda mano, regálale al dependiente la soga y la guillotina con las que has adornado tu cuello.

    Borra los números de identificación que grabaron en tu piel, quítatelos aunque pierdas los cupones de descuento que acumulas en las tarjetas de tus clubs de identidades.

    Olvida tu vida, tal vez te ayude.

    Olvida tu nombre, tal vez te ayude.

    Forget my name, it may help you.