Etiqueta: canciones

  • C15

    Mi corazón
    lato yo
    que mi corazón por siempre
    mi corazón es por ti.


    De mi canción
    salgo yo
    por entre latidos verte
    que en ti me hacen vivir.


    Con quererte, con saberte
    con dormirte junto a mí
    Con tenerte, contenerte
    entre mis labios aquí.


    Mi corazón
    lato yo-o
    que mi corazón por siempre
    mi corazón es por ti.

  • C2-2

    En un libro de bonitos cuentos

    de esos bien ciertos

    mmm

    encontré mi vocación.

    Ser el proco de mi enamorada

    aún encontrada/situada/refugiada

    sólo en mi imaginación.

    (Encantadísimo de la vida)

    Ay, ay, ay, qué bonita ilusión

    Ay, ay, ay, me cautivó.

    Para hacerme digno de sus besos

    y otros sucesos

    ¡Eh!

    hechos todos con amor. (hablando)

    me apunté alegre a unos torneos

    con caballeros

    que demuestran su valor.

    Ay, ay, ay, (enfado) el primero me tiró

    Ay, ay, ay, qué tozolón.

    Porfiando recto en mis deseos

    busqué talento

    ¡Ooooh! (Una oooo de curro de cocholate)

    para hacerme trovador.

    (desesperao) Pero las canciones no salían;

    no conseguía

    rimarlas con corazón.

    Ay, ay, ay, parecía un bufón

    Ay, ay, ay, qué decepción.

    Fui a las batallas por dinero.

    ¡Un plan perfecto!

    ¡Ja!

    Es lo que Juan me contó,

    Pero lo que obtuve en mi pecho,

    ya tan maltrecho,

    un disparo en su interior.

    Ay, ay, ay, allí que me derribó.

    Ay, ay, ay, (lento) y se acabó. (hacer esta última frase sin emoción)

  • C2-1

    Tres serranitas a cada día

    me repetían

    que no fuese un bufón.

    Mi prima, mi hermana y mi amada

    no contemplaban

    Que le cantase al amor.

    “Ay, ay, ay, déjate de cantautor

    ay, ay, ay, qué cruz, por dios”.

    Siempre que mi corazón le hablaba,

    mi enamorada

    me decía con pudor

    Que no era decente en un hombre,

    con un buen nombre,

    mostrarle tal emoción.

    “Ay, ay, ay, Cupido me traicionó

    ay, ay, ay, qué hago yo”.

    “Es mejor negocio tus ovejas”

    decía la siesa

    de mi hermanita menor.

    La tercera me llamaba primo:

    “Ay, doble primo,

    que el dinero es la pasión”.

    “Ay, ay, ay, poco sabes del amor

    ay, ay, ay, qué ton-to-rrón”.

    Les cambié mi cuerpo por un muerto,

    con gran acierto:

    Ninguna lo sospechó.

    Lo manejaban como a un pelele,

    atento siempre,

    hasta que se descubrió.

    “Ay, ay, ay, está en descomposición

    ay, ay, ay, qué mal olor”.

    Como a un pastor desesperado,

    allí pringado,

    ya lo llevan a enterrar.

    Tres plañideras al mundo lloran.

    A buenas horas.

    Que os dé tormento dios.

    Ay, ay, ay, que os dé tormento dios.

    Ay, ay, ay, me voy, adiós.

  • C1-0 Versión alternativa

    ¿Cuántas veces tras mi corazón

    he caminado resuelto?

    Tantas veces que en mi marcador

    los números van a cientos.