• Libertina: Ensalada de caserecce

    Ensalada de caserecce de jengibre y cítricos acompañados de salmón macerado con eneldo y vinagreta de mostaza y miel

    Buenas, libertinos. Para rebajar un poco el calor de estos días de verano, siempre es una buena idea recurrir a las ensaladas. Por eso, os proponemos una que os refrescará, os alimentará y, algo que nunca debemos olvidar en la cocina, os gustará. Como habéis visto en el título, los tres elementos básicos son: los caserecce de jengibre y cítricos, el salmón macerado, y la vinagreta de mostaza y miel.

    Ponte el delantal, saca a cualquier distracción de tu cocina (familia, mascotas, contertulios de televisión…), y empezamos.

    Bien, lo primero es marinar el salmón.

    ¿Qué necesitamos?

    Los ingredientes son:

    1. 2 trozos de salmón.
    2. ¾ de una taza de sal.
    3. 1 taza de azúcar.
    4. 2 cucharadas de eneldo fresco (O una, si es seco).

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Lavamos y secamos el salmón. Después, quitamos las espinas.
    2. Mezclamos la sal y el azúcar en un bol.
    3. Echamos una capa fina de esta mezcla de sal y azúcar en un recipiente, ponemos encima un trozo de salmón, y colocamos eneldo sobre él. Lo cubrimos con una capa de sal y azúcar, añadimos más eneldo, y lo volvemos a cubrir todo con una última capa de la mezcla de sal y azúcar.
    4. Tapamos el recipiente con film y lo guardamos unas 24 horas en el frigorífico. Después, quitamos la sal y lo lavamos con un poco de agua fría. Los secamos y ya lo tenemos.

    Primer paso completado. Vamos a por la vinagreta de mostaza y miel. Hacemos una vinagreta con los siguientes ingredientes:

    1. 250 ml de vinagre de manzana.
    2. 250 ml de miel.
    3. 2 cucharadas de mostaza antigua.
    4. 750 ml de aceite.
    5. Sal.
    6. Pimienta.

    Perfecto, ya sólo nos queda el tercer paso: los Caserecce.

    ¿Qué necesitamos?

    1. 1 pimiento rojo.
    2. 1 pimiento verde.
    3. Cebolla tierna.
    4. Tomates cherry.
    5. Caserecce de jengibre y cítricos de Pastas Libertina.
    6. Opcional: Podemos añadir también otra verdura de temporada que nos guste.

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Cortamos los pimientos y la cebolla en pequeños dados; y los cherry, por la mitad.
    2. Cocemos los caserecce durante 2 minutos.
    3. Los escurrimos y refrescamos con agua fría (incluso con un poco de hielo) para detener la cocción.
    4. Volvemos a escurrir la pasta.

    Y aquí se juntan los tres elementos de este plato:

    1. Cortamos en lonchas finas o en trozos pequeños el salmón.
    2. Mezclamos las verduras, los caserecce y el salmón.
    3. Añadimos la vinagreta de mostaza y miel.
    4. Nos comemos un buen plato, ahora sí, acompañados por la familia, amigos, mascotas y, si os atrevéis, los tertulianos de la tele.
    5. Opcional: Nos chupamos los dedos. En principio, cada uno los suyos, pero ya en esto no entramos.

    Esperamos que os haya gustado esta refrescante y saludable receta, os animamos a que nos enviéis a nuestras redes sociales unas fotos de vuestros propios platos (llenos o ya vacíos), y nos vemos en el próximo artículo.

    ¡A comer!

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • retazo57

    Me he tomado tus palabras como medicina para mi enfermedad.

    Me has dado los “buenos días” y, para mí, se han transformado todos mis días en buenos, los días de ayer, los días de hoy, los días de mañana.

    No has dicho nada más.

    Como en una avalancha, todo mi pasado se ha cubierto de capas de algodón de azúcar, anestesiando cualquier recuerdo que intente cuestionar que sucedió en un “buen día”.

    Mis horas, minutos, segundos del presente son ladrillos que van levantando una ciudad donde todo funciona, donde nadie sufre, donde tú te sientas a mi lado en un banco del parque.

    Lanzadas al espacio, las naves del tiempo me llevarán a un futuro donde no habrá que alcanzar angustias disfrazadas de deseos, ni miedos reconvertidos en pasiones.

    Recuerdo nuestro presente de ayer, hoy y siempre sentados en un banco del parque. Recuerdo ese banco, aunque no estemos en él. Con la sonrisa que nace de ese parque, te contesto:

    -Buenos días.

  • Cómo ser asertivo en un desierto rodeado de piedras

    Guía final y definitiva

    Bienvenido, querido humano lector.

    ¿Te gustaría ser asertivo en un desierto rodeado de piedras? Tú puedes. No es necesario que cambies tu forma de ser, ni tan siquiera necesitas las técnicas que aquí te voy a enseñar. No, lo único que necesitas es que creas en ti mismo, te olvides de ser asertivo, de parecer asertivo y todo el rollo de macho alfa que te venden, en distintas dosis, los entrenadores de la pasión; olvídate de todo eso y ya habrás alcanzado lo que deseas.

    Bueno, vale, parece sencillo, pero no lo es. Y como no lo es, ahora te enseñaré las técnicas que crees que necesitas dominar para ser asertivo.

    Primero, para ser asertivo, las piedras del desierto han de verte como asertivo y, si no lo consigues, tienes un problema. No, espera, me dirás que primero tienes que ser asertivo y si ya eres asertivo, las piedras te verán como tal, pero, futuro humano lector, esto no funciona así: Esta casa, como todas, se empieza por el tejado. Si no, te quedarás siendo un asertivo en tus soliloquios mentales y vale; aquí estamos hablando de la asertividad verdadera y no de cualquier megalomanía que te haya infectado el alma. En resumen: Para serlo, hay que parecerlo.

    Venga, vamos. Como te decía la primera técnica para ser realmente asertivo es parecer ser asertivo.

    Imagina que estás en mitad del desierto, rodeado de piedras, y quieres ser asertivo porque… pues no se me ocurre qué razón hay para ser asertivo en un desierto rodeado de piedras, pero, lo quieres y lo deseas. Pues ya está. Quieres ser asertivo, que las piedras te miren con respeto cuando hables, cuando una capitana pase rodando por encima de tu cabeza y de las cabezas de las piedras. Así que te levantas, les miras a los ojos y dices:

    –Hay mucho polvo en este desierto y yo voy a limpiarlo.

    Madre mía, humano, ¿quién puede ser el soso que no quede rendido ante semejante acto de valentía?

    Vale, me dirás que no estás en un desierto. Pues ya sabes lo primero que tienes que hacer: Conseguir que tu entorno sea un desierto, bien yéndote a uno, o deforestando todo lo que tengas delante. Es sencillo, es bueno, es necesario.

    Cuando ya has conseguido que te vean como asertivo, has de atreverte a dar un paso más allá: Tienes que creerte que eres asertivo en un desierto rodeado de piedras. Puedes consultar cientos de testimonios que te muestran cómo creer que lo eres, pero todos fallan en lo mismo: la blue note, no sentirla dentro de ti, no ser uno con ella.

    Al predicar en el desierto, utilizas una tonalidad básica, un do-re-mi que te han inculcado en casa, en la escuela y en cualquier otro de tus centros de adoctrinamiento favoritos donde te explican cómo predicar en el desierto. Si escuchas lo que dicen casi todas las piedras de tu entorno, su musicalidad es la misma: ligeras variaciones de una práctica continua de la escala de Do mayor… a todos los niveles. Qué finalidad tiene que esto sea así excede con mucho el objetivo de este fascículo. Pero para ganarte la asertividad que tú mereces, para sentirla, no vale esa escala, necesitas la blue note, ese “no sé qué, no sé cuál” que se gana en lejanos templos y libros rimbombamtes. Pam. Compara cómo hablar sin blue note y, después, con ella:

    -Me mola el tecno. Te mola el pop. Si tú y yo nos juntamos, haremos tecnopop.

    -Me mola el tecno. Te mola el pop. Si tú y yo nos juntamos, haremos tecnopop.

    ¿La has notado? ¿La has notado en tu cuerpo? Eso diferente es la blue note. Ahora tienes que sentirla, ser uno con ella, abandonarte en su esencia. Y, con ello, definitivamente, te creerás asertivo. Parecerás un imbécil hablando, pero asertivo, asertivamente y verdaderamente asertivo.

    Felicidades, has logrado una de tus ilusiones: ser asertivo en un desierto rodeado de piedras. Con esto ya tienes una de las claves del éxito en tu vida, futuro humano lector, que podrás completar con el resto de guías de este coleccionable.

    Bip, bip.

  • retazo56

    Se ha puesto el sombrero de capitán de mazapán, se ha puesto el catalejo engastado en su ojo despistado mientras su barco, hecho con palotes de regaliz dulce, navega sobre un mar de chocolate fundido. En el fondo del cielo de tocino de cielo hay dibujado un corazón con virutas de fresa. Allí está su destino, donde le guían las estrellas de turrón de coco.

    Un coconauta le podrían llamar si utilizase más su imaginación o si aceptase el origen de sus átomos, pero en nada de ello se ejercita, prefiriendo nadar en un océano de chocolate fundido, con caracolas de huesos de santo y ballenas de algodón de azúcar.

    Vuelve a su timón de bizcocho relleno de frambuesa para dar un giro a su glucémica vida: Con el catalejo de masa quebrada, saborea la imagen de una isla de granizado de limón en un banco de sirope de menta radioactiva. Y hacia allí va, con su voluntad forjada en guirlache, con una determinación a la que nunca podrá amargar un dulce.

    Sobre una isla de granizado de limón, rodeado por sirope de menta radioactiva, las virutas de fresa caen formando un corazón en sus manos.