• tontolito de amor 38

    No se me ocurre qué escribirte.

    No tengo ni idea.

    Qué podría decirte para que te hiciese gracia, no en plan carcajada de pata loca, sí como parte de una sonrisa esbozada.

    No tengo ni idea.

    Despedí a todos mis guionistas y aquí me tienes, sin ideas, sin recursos, sin nada preparado para alegrarte la cara.

    La cara, y el resto de la cabeza, y quizá un músculo del cuello, un lunar de tu hombro, y tres átomos de tu escápula.

    Los despedí por ahorrarme una perras y así invitarte a unos bocadillos, a un arroz tres delicias, y, por supuesto, a unas patatas.

    Por supuesto a unas patatas. Y a dos patatas. Y a tres raciones de patatas dobles, combinadas todas ellas con una ración extra de… patatas.

    No se me ocurre qué escribirte, pero sé que ya te he alegrado la cara, no por lo que ahora te escribo, sino porque al sonreír siempre decimos:

    —Otra ración más de pa-ta-tas.

  • tontolito de amor 37

    Me he apuntado a las cruzadas, donde se gana pasta gansa, donde se abren nuevos mercados.

    Y, tras una victoria total, volveré como un soldado de fortuna afortunado con el bolsillo lleno y el corazón intacto.

    Quizá pille la lepra, o la sífilis, o la idiocia.

    Quizá.

    Pero lo que es seguro es que volveré con un montón de pasta para gastármela en cortejarte, en adorarte, en ti, mi amor.

    Contrataré a la mejor tuna del mundo para que te ronde por las noches. Y si no te dejan dormir, te compraré los somníferos más potentes. Garantizado.

    Te llevaré el castillo más bonito que puedas imaginar. Y si te molestan sus fantasmas último modelo, te compraré polillas para que se les coman las sábanas. Está hecho.

    Anillos de oro, manzanas de oro, diamantes de oro. Y si no sabes dónde meter tanto tesoro, te compraré un mapa para que lo puedas enterrar. Y una retroexcavadora.

    Me he apuntado a las cruzadas por ti, para poder conseguir todo lo que quieras conseguir; e iré sin caballo ni espada, pues con tu cariño y tu amor basta.

  • tontolito de amor 36

    He puesto tu nombre junto al mío y ha quedado bien, muy bien. Los dos juntos, unidos, encerrados en un corazón.

    Y no creas que ha sido fácil. Ya te digo yo que fácil no ha sido. ¿Que lo parece? Sí. ¿Que soy muy torpe? Sí.

    Lo de pintar se me da mejor, pero esto, esto me ha costado.

    Que lucen muy bien nuestros nombres en la fachada del ayuntamiento. Eso no se puede negar. Pero hay que tener en cuenta que ya tenía práctica después de pintarlos en las fachadas del colegio, del cuartel, de la casa de tu abuela; sí de tu abuela favorita.

    Ya verás que alegría se van a llevar cuando se despierten.

    Pero lo de ponerlos en un trozo tan chiquitín… Seguro que me ha costado porque ha sido el primero. Seguro. A ver, me quedan por delante unos cien; ya iré pillando la técnica. Lo único que espero es no pincharme más con la navaja.

    Ya verás que alegría te vas a llevar cuando paseemos por el parque.

    He grabado tu nombre junto al mío en cada uno de los árboles. Los dos juntos, unidos, encerrados en un corazón.

  • tontolito de amor 35

    Sobredosis de fresa y chocolate. Eso siento al verte, mi amor; al oírte, al olerte, al abrazarte, al besarte, al sentir que estás a mi lado, mi amor.

    Sobredosis de osos de peluche y de gominola al escribirte estos retazos, al hacerte la declaración de la renta, al comprarte entradas para el teatro de mi absurdo, mi amor.

    Sobredosis de energía y pantuflas muy acolchadas, con forma de animales súper monos, al esquivar las balas del tiempo, al volver a estar contigo, mi amor.

    Sobredosis de ñoñería, de pastelosería, de jijijajajería. Sobredosis en dosis masivas de cariño, catastróficas de dulzura, apocalípticas de amor.

    Y de las sobredosis, se muere.

    Y de esta sobredosis, se vive de amor.