• tontolito de amor 43

    Te he comprado un diamante para que puedas pasear por él, mi amor.

    Y unas gafas de sol.

    Me dijiste que te gustaban los paseos; a las chicas os encantan los diamantes; no había que pensar mucho.

    Has de tener cuidado porque no los he podido echar. Bueno, no a todos. En una de las laderas del diamante, vive una pequeña comunidad tirolesa. Cantan muy a lo tirolés, bailan muy a lo tirolés, y viajan, como no podría ser de otra manera, en tirolina. No les entiendo cuando hablan, pero parecen simpáticos.

    Además, con las dimensiones que tiene este pedrolo, ya sería raro que te los encontrases.

    Lo que sí encontrarás serán ríos de cobalto con carpas cupertinas, prados de esmeraldas con vacas de cuarzo negro y blanco. Vetas de ámbar y oro para marcar los senderos, montañas coronadas con paladio, titanio y platino.

    Pero no te olvides de las gafas de sol. Por favor, no te olvides. Como buen brillante es muy brillante. Mucho. Un poco quizá demasiado.

    Te he comprado un diamante para que puedas pasear por él, mi amor, para que, como son los diamantes, ya siempre esté contigo.

  • Cocinando a Libertina

    Hola de nuevo, seres libertinos. Hoy os vamos a explicar cómo cocinar nuestras pastas para sacarles el mejor partido.

    Encended los fogones, poneos los delantales, y apagad el teléfono con línea directa a la ONU que es hora de lo importante: es hora de comer.

    Empezamos preparando la salsa o aliño que queramos utilizar y calentamos el agua. Cuando el acompañamiento esté a punto y el agua caliente, echaremos un poco de sal y, sin añadirles un traje de baño, zambulliremos a nuestras pastas.

    Tras dos o tres minutos, que dependerán de la pasta que vayamos a cocinar, las sacamos del agua.

    ¡Cuidado, viajeros libertinos! Aquí nuestro camino se bifurca.

    Si la pasta es simple, como los tagliatelle o las conchas, utilizaremos un escurridor.

    Consejo: Guardaos un poco del agua donde la habéis cocinado y, si lo necesitáis más adelante, podréis rectificar la salsa sin perder nada de sabor.

    Si la pasta es rellena, como los raviolis, la pescaremos con una espumadera, echándola en el recipiente donde tengamos la salsa.

    Otro consejo: Si, justo antes de emplatar, le dais un golpe de calor a ese recipiente con los raviolis y la salsa, ganaréis una estrella Michelín. O dos. O ninguna, pero nos lo agradeceréis.

    Y con esto termina nuestro…

    Venga, ya que estamos, ¿queréis pasar a un nivel desconocido? Pues atentos a tres secretos que nunca han salido fuera del Gran Concilio Mundial de Cocineros. No han salido nunca porque han matado a todos los que se han atrevido a divulgarlos. O quizá porque no existe ese Gran Concilio. Nunca sabremos la respuesta.

    En todo caso, el primer secreto es cocinarlas en la propia salsa o caldo que vayamos a utilizar, potenciando así el sabor de nuestras pastas. Tened en cuenta que la salsa debe ser ligera y sin mucha grasa, evitando las que estén hechas a base de nata o mantequilla.

    El segundo gran secreto es cocer nuestros raviolis en una vaporera, donde los colocaremos sin amontonar y untando con un poco de aceite. Cuando los tengamos hechos, al recipiente con la salsa, golpe de calor, y al plato.

    Por último, el tercer secreto, el más secreto de todos, es seguir siempre unos pasos básicos: respetar el tiempo de cocción; no refrescar nunca con agua fría; y, sin que pierda su calor, emplatarla, echarle la salsa, y comerla a uno, dos, o quince carrillos. Esto último ya depende de lo finos que seáis.

    Y con esto termina nuestro… Sí, ahora, sí que termina nuestro artículo de hoy. Como siempre, os invitamos a que compartáis vuestras recetas en nuestras redes sociales o, si os animáis, también nos las enviéis por telepatía.

    Buen provecho, seres libertinos.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • tontolito de amor 42

    Echaré las cartas, leeré los posos, miraré las formas de las nubes.

    Y sí, veré nuestro futuro.

    Seguro que, en vez de las cartas de los profesionales, cojo una baraja española, o de póquer, o, directamente, una de las que utilizaba de pequeño con sus coches futuristas que nunca fueron, o con sus barcos de combate que, desde hace años, están en el astillero del cielo.

    Y, si hay que cambiar una carta por otra, lo haré. Con disimulo para que no se enfade mucho el Destino, para que no diga otra vez que se me nota mucho cuando hago trampas.

    Me beberé el café y, si me acuerdo, leeré los posos. Eso si no me equivoco y uso café soluble. Leeré los posos y, en el fondo de la taza, veré no sólo un instante de nuestro futuro, sino una película. Me montaré una película con sus 24 fotogramas por segundo, con sus efectos especiales, con sus invitados estrella.

    Y, si no hay mucha comedia, haré alguna broma. Alguna broma estúpida para que me eches la bronca por hacer bromas estúpidas. Y la repetiré y me volverás a echar la bronca con una sonrisa mal disimulada.

    Miraré las formas de las nubes y, tras media hora embobado, recordaré que lo estoy haciendo para ver nuestro futuro, que debo centrarme en cosas reales, productivas, provechosas. Y miraré las formas de las nubes y, además de los perros, robots y naves espaciales, nos veré cogidos de la mano saltando de nube en nube, con nuestros cascos, con nuestros paracaídas.

    Y, si te entra el mareo, llevaré una caja de biodramina. Con cafeína o sin cafeína, como tú quieras; con sabor a profiteroles de nata, con sabor a tirabuzones de fresa y chocolate.

    Echaré las cartas, leeré los posos, miraré las formas de las nubes.

    Y sí, te veré a mi lado.

  • Libertina en su salsa

    Hola, seres libertinos. Hoy responderemos, en primicia mundial, a una duda que nos planteáis en cada presentación:

    —¿Cómo se puede estar tan bueno?

    Nos imaginamos que os referís a nuestros platos. ¿O no? Si estamos en lo cierto y habláis de nuestros platos, ya sabéis que nos gusta mimar a las pastas de Libertina haciendo lo posible para que muestren todo su sabor. Por eso, utilizamos la salsa que consideramos más adecuada con cada una de ellas.

    Para no volvernos más locos de lo que ya estamos, vamos a dividir las opciones en tres grandes categorías.

    Pasta larga:

    En este tipo de pasta encontramos los espagueti, los tallarines, o los udones.

    Tendríamos tres opciones de acompañamiento:

    —Salsa cremosa, como la salsa carbonara. Si la utilizáis con los udones, irá rellenando su hueco y quedarán muy sabrosos.

    —Salsa a base de guisos. Os recomendamos que la carne quede desmenuzada o picada de una manera similar a la boloñesa.

    —Salsas suaves: a base de aceite aromatizado con verduras o especias, salsas ligeras de pescado o marisco, o salsa tipo pesto.

    Pasta corta:

    En este apartado tenemos las conchas, los caserecce, o las espirales.

    Para acompañar a las conchas, utilizaremos salsas que se puedan quedar en su hueco y potenciar el sabor. Serían salsas de tomate con vegetales como el pisto, o salsas de carne como las que hemos visto antes.

    Los caserecce son los más agradecidos de todos pues podemos utilizar cualquier salsa y quedarán bien. Pero no sólo eso, también estarán genial si los gratináis con queso; o si los añadís a un estofado de carne o a una menestra de verduras,.

    Y para las espirales siempre recomendamos las ensaladas de verano aderezadas con aceite, especias, y verduras. Si queremos una receta para cualquier época del año, una salsa tipo pesto nos dará un muy buen resultado.

    Pasta rellena:

    En este tipo de pasta, como por ejemplo en los ravioli, lo importante es no ocultar el sabor del relleno. Por eso, os recomendamos una salsa sencilla y suave que puede ser de tomate y verduras, queso, salteado de verduras, o hierbas aromáticas.

    Además, en otro artículo de nuestra página, os explicamos qué salsa es la ideal para cada uno de los tipos de ravioli y así conseguir una buena combinación con el sabor del relleno.

    Hora de ponerse el delantal, seres libertinos. Mandadnos fotos de vuestros platos a nuestras redes sociales para ver qué opción habéis elegido.

    Hasta la próxima.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.