Porque 21 son dos que se transforman en uno.
Dos párpados forman un ojo.
Y dos ojos, tu mirada.
Tú, yo, uno.
Dos labios forman una boca.
Y dos bocas, nuestro beso.
Porque 21 son dos que se transforman en uno.
escritos de una forma u otra
Porque 21 son dos que se transforman en uno.
Dos párpados forman un ojo.
Y dos ojos, tu mirada.
Tú, yo, uno.
Dos labios forman una boca.
Y dos bocas, nuestro beso.
Porque 21 son dos que se transforman en uno.
—Yo te salvaré, pastelito relleno de abrazos.
Y saltaré.
Y pelearé.
Y venceré por ti.
Pero…
Sin que me dé cuenta, los malvados me sedarán y despertaré atado a una silla, en mitad de un interrogatorio. Y, para mi sorpresa, no será un interrogatorio cualquiera: Será el mío.
Que por qué te quiero.
Que por qué te invito al chino.
Que por qué te acompaño a los centros comerciales.
Sin que me quiebren, pensaré en nuestras tardes de paseo, en nuestros rollitos de primavera, en los descuentos que me hacen en tiendas donde nunca he comprado.
Y resistiré a sus preguntas.
Y resistiré a sus amenazas.
Y resistiré a sus torturas por ti.
Sin que se enteren, me soltaré una mano, y la otra, y un pie, y el otro; y, tras quitarme la mordaza, les atacaré, pero sin mucho éxito porque se me habrá olvidado quitarme la venda de los ojos.
Así me encontrarás, dando patadas y puñetazos al aire mientras los enemigos siguen pensando si es posible ser tan tonto o todo es parte de una estratagema.
Pero…
Sin dejarles tiempo para decidirlo, saltarás, pelearás, y vencerás. Cuando compruebes que tienes la situación bajo control, me dirás que deje de dar patadas y golpes porque me voy a hacer daño.
Y no habrá problema porque…
—Yo te salvaré, pastelito relleno de abrazos.
En un libro de bonitos cuentos
de esos bien ciertos
mmm
encontré mi vocación.
Ser el proco de mi enamorada
aún encontrada/situada/refugiada
sólo en mi imaginación.
(Encantadísimo de la vida)
Ay, ay, ay, qué bonita ilusión
Ay, ay, ay, me cautivó.
Para hacerme digno de sus besos
y otros sucesos
¡Eh!
hechos todos con amor. (hablando)
me apunté alegre a unos torneos
con caballeros
que demuestran su valor.
Ay, ay, ay, (enfado) el primero me tiró
Ay, ay, ay, qué tozolón.
Porfiando recto en mis deseos
busqué talento
¡Ooooh! (Una oooo de curro de cocholate)
para hacerme trovador.
(desesperao) Pero las canciones no salían;
no conseguía
rimarlas con corazón.
Ay, ay, ay, parecía un bufón
Ay, ay, ay, qué decepción.
Fui a las batallas por dinero.
¡Un plan perfecto!
¡Ja!
Es lo que Juan me contó,
Pero lo que obtuve en mi pecho,
ya tan maltrecho,
un disparo en su interior.
Ay, ay, ay, allí que me derribó.
Ay, ay, ay, (lento) y se acabó. (hacer esta última frase sin emoción)
Por ti seré un héroe del trabajo, seré un héroe del amor.
Echaré horas y horas para comprarte los regalos que no encuentro al excavar en mí, para contratar a los guionistas que escriban los deseos que te gusten sentir.
¿Voluntarios para hacer horas extra? Yo.
¿Voluntarios para hacer dobles turnos? Yo
Pondrán mi jeta como empleado del mes en la entrada de la tienda más capitalista que exista. Y seré feliz porque con mi trabajo te demostraré mi amor.
Pondrán mi jeta como camarada del mes en la entrada del sindicato más sindicalista que exista. Y seré feliz porque el trabajo dignificará mi amor.
Porque a golpe de corazón, porque a golpe de contrato, seré un héroe del trabajo, seré un héroe de tu amor.