• libertina3

    Buenas de nuevo. Hoy os queremos hablar un poco de cómo nacen las pastas de Libertina. Además del cariño que ponemos al crearlas, su ingrediente básico es el trigo y, por eso, prestamos especial atención a sus características.

    El trigo de Libertina procede de Aragón, una de las principales regiones productoras de trigo duro ecológico en España. Por las características de su clima y su suelo, el trigo de esta zona es de alta calidad con unas propiedades particulares que le hacen ideal para nuestras pastas. Además, al ser del entorno de Libertina, nos permite apostar por un desarrollo sostenible de la agricultura y minimizar la huella de carbono causada por su cultivo y transporte.

    De las opciones que ofrece el trigo duro, nos decantamos por su sémola porque obtenemos una pasta de alta calidad, sabrosa y nutritiva al poseer mayor cantidad de proteínas y gluten, y quedar más al dente que la pasta hecha con harina.

    Para conseguir este ingrediente, trabajamos con Harinas Polo y Harineras Villamayor. Harinas Polo, con una fuerte vinculación con Zaragoza al ser los dueños de la antigua Harinera de San José, trabajan con diversas semillas y variedades de cereal tanto ecológicos como convencionales, manteniendo los valores de esta empresa familiar desde su origen en 1880.

    Los cereales de Harineras Villamayor, empresa creada en 1934, provienen en su mayoría de la zona de Huesca, gracias al trabajo de más de mil agricultores y socios, y dan lugar a un gran surtido de productos.

    Hablar de nuestras pastas está muy bien, pero mejor es disfrutar de ellas, así que me voy a preparar un plato de caserece. Contadnos por nuestras redes sociales, ¿cómo los hacéis en casa?

    ¡Que aproveche!

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • retazo32

    Caí en la locura por intentar entender la locura del mundo.

    ¡Tal cual! ¡Ahí lo dejo! Y, sin embargo, no encuentro resumen más certero que éste.

    Abuso de las hipérboles en mis escritos y en mi vida, así que no me resultaría extraño que mis oídos oyesen a mi voz decir, sin haberlo pensado antes mi cerebro: «Cortaré inmisericorde las protecciones que mi cuerpo crea para no herirme con ellas en mi propia carne marchita». Para acto seguido, cortarme las uñas. ¡Así soy!

    Y, aún con todas las hipérboles melodramáticas de mi forma de ser y escribir, no encuentro resumen más certero que lo dicho al inicio de este retazo de helado de chocolate.

    Escribo con humo, hipérboles, melodrama en dosis variables; con surrealismo, humor negro, y esperpento bañado en chocolate somarda. Con frases vacías repetidas en cada uno de los textos, con tautologías innecesarias y oximorones de fácil creación. Formo cúmulos de obviedades envueltas en juegos de palabras para expresar una nada.

    Y, aún con todo el vacío autocontenido que hay en mi forma de ser y escribir, no encuentro resumen más certero que lo dicho al inicio.

  • libertina2

    [Febrero 2019]

    Buenas. Como ya sabéis, en esta sección os queremos ir mostrando un poco más de Libertina. Hoy os hablamos de un nuevo punto de venta pues, china, chana, Libertina va encontrando su hueco en el hogar de otros proyectos con los que compartimos valores.

    Y uno de ellos es Koralium, un supermercado ecológico situado en el número 42 de la Calle San Miguel de Zaragoza, donde, a partir de este enero, tenéis las pastas de Libertina. Estamos muy ilusionados al comprobar que nuestros productos interesan a clientes de un espacio como Koralium.

    Además de la presentación de Libertina y una cata de sus pastas, tuvimos la suerte de contar con Manuel Rodrigo, chef del restaurante Baobab. Nos imaginamos que conocéis este restaurante vegetariano y habéis disfrutado de sus platos. Nosotros nos declaramos seguidores de su forma de entender la cocina. Si no habéis comido allí, dejad lo que estéis haciendo y reservad. ¿Ya? ¿Seguro? Pues hecho esto, os comentamos que Manuel preparó “Abrazos de hojaldre con mente caramelizada” que, siendo completamente subjetivos, nos encantó.

    Aquí tenéis la receta para que la podáis hacer en vuestras casas:

    [Próximamente en ref5504, tu pastelería más empalagosa].

    Nos vemos.

  • retazo31

    Sentado en la entrada de una de las mayores fábricas de robots, pienso en que también he cogido cariño a los humanos. Estoy casi seguro de que esto tiene relación con que, poco a poco, me he ido cogiendo cariño a mí mismo; de notar que los otros humanos vivían las mismas alegrías y tristezas que yo, aunque unas veces escritas con arañas y otras con serpientes, aunque unas veces ellos estuvieran en una trinchera y yo en la contraria, los otros humanos viven las mismas alegrías y tristezas que yo, las mismas aun con distinta forma. Y, al notar su humanidad, he comprendido y aceptado la mía.

    Así que ambos grupos me gustan y, por supuesto, sus mezclas. Me extraña cuando algunos se empeñan en hacer a los robots parecidos a los humanos, limitándolos a parámetros humanos, ¿por qué? ¿Para hacerlos únicamente herramientas de los humanos? ¿Por el miedo a que puedan ser mejores que los humanos que quieran seguir siendo sólo humanos? El mismo miedo de los que rechazan la ciencia porque crea monstruos con los sueños de los humanos, sin rechazar la ciencia que les da de comer y los mantiene con vida. El mismo miedo de los que rechazan a los robots porque esclavizarán a los humanos para… ¿Para?

    Sin embargo, me inquieta la corriente naturalista que busca la esencia propia del ser humano con el fin de crear una sociedad más humana haciendo humanos menos humanos: humanos buenos, pero sin maldad porque la maldad no es humana; humanos correctos, pero sin equivocación porque la equivocación no es humana; humanos robóticos, pero sin humanidad porque la humanidad no es humana. Esa corriente naturalista en la que algunos se empeñan en hacer a los humanos parecidos a los robots, pero sin su animal atractivo.

    No me interesan los humanos naturales robotizados en su alma, no me interesan los humanos que no han pecado, que no han suturado sus vidas con hilos de redención, que no se han visto superados por la realidad. Aunque me gustaría vivir un cielo cercano, con mi alma corporizada en carne, metal, números o cualquier otra opción que me haga expresar un epatado “mola”, si he de elegir un destino sólo humano, prefiero un infierno con penitentes que saben que han pecado a un cielo con santos que saben que otros han pecado.