• tontolitos de amor 6

    Caerán torrentes de lava mezclados en la niebla de mi mente, de mi alma. Caerán por el calor que tú me das, corazón, corazón de mi corazón.

    Bailaré desnudo en mitad de las estepas siberianas, con montañas de hielo, con árboles de escarcha, con témpanos de una vida amarga que sólo tu calor funde.

    Bailaré desnudo en mitad de las estepas siberianas mientras caen torrentes de lava que nazcan de nuestro amor.

    Así será, cariño, complemento XX de mi vida.

    Derretirán las heladas de invierno, las miradas heladas, las risas heladas por el hielo que nos lanzará el tiempo al pasar en un reloj que no se puede congelar.

    Pero mi corazón arderá, por mucha nieve que caiga, por muchos Kelvin que falten.

    Mi corazón arderá.

  • tontolitos de amor 5

    Cariño, mi amor, te haré versos empalagosos, pero muy empalagosos. Y habrá mucho de exageración hiperbólica, mucho de surrealismo patafísico, pero también habrá, al menos, una pizca de verdad.

    Aunque esa pizca será muchas veces del tamaño de una locomotora.

    Construiré odas al azúcar más estomagante, con los ripios más falsificados fotocopiados de todas las culturas que ha habido en esta vida.

    Amor, vida mía, cachito de cielo hecho persona, declaración universal de los derechos amorosos puesta a mi lado, cosita mía, cariño.

    Más y más, más y más granos de azúcar hasta llenar el azucarero, el salero, el horno microondas, la sede parlamentaria, los desiertos de Marte.

    Y en Marte, como dice el dicho, amarte.

    Te escribiré versos empalagosos y serán muy, pero que muy empalagosos.

  • tontolitos de amor 4

    En las oscuridades más obscuras del infinito estaba yo, abandonado, perdido, sin un lugar en este universo que sintiese como propio.

    Y apareció una luz.

    Y apareciste tú, mi luz.

    Me puse una linterna de linterino en mi mano y empecé a buscarte, a buscar la luz que diese vida a las oscuridades más obscuras que me tenían preso en la más obscura de las oscuridades.

    Y se hizo la luz.

    Y en la luz apareciste tú, mi amor.

    Llené mi casa de bombillas, de alto y bajo consumo, con luces de colores, blancas y negras.

    Mi calefacción pasó a ser una chimenea que resplandecía en mi humilde casa.

    Me recomendaron unas gafas de sol. Y me negué.

    Me recomendaron un antifaz. Y me negué.

    Que había mucha luz. Y era así.

    Que había demasiada luz. Y no era así.

    Porque nunca hay demasiada luz, porque a veces hay suficiente luz, porque siempre hay la luz de tu amor en mi corazón.

    Ilumíname, cariño.

    Ilumíname como si fueras una central eléctrica ardiendo, una bomba nuclear estallando en mi propio cuerpo.

    Ilumíname, cariño, mi luz, mi amor.

  • tontolitos de amor 3

    No es necesario comer nada más que tus besos, tus caricias, mi amor.

    He dejado para siempre todas las dietas que no me han servido para adelgazar, ni para estar, según las estadísticas oficiales, completamente sano.

    Porque ahora sí que estoy completamente sano, y es por ti.

    Ya no hay batidos de proteínas, ensaladas kilométricas, conglomerados de alcachofa, ni balances energéticos.

    Ya no los hay porque estás tú.

    Me alimento con tu presencia, tu imagen, mi pensamiento en ti; me alimento con las huellas que dejas en mi memoria cuando has cruzado tu vida con la mía.

    Y nada más necesito, y nada más quiero.

    Amor, mi amor, eres mis vitaminas, eres mis nutrientes, eres, eres, eres tú.