• tontolitos de amor 25

    Al abrir la puerta, apareciste tú, mi vida. Me tomaste en tus manos y sentí, por primera vez, el calor.

    Estaba confuso, ¿qué era eso nuevo que nacía en mí? ¿Era amor? ¿Por qué no lo había sentido antes en mi cuerpo?

    La respuesta era fácil: Porque hasta entonces sólo había estado con trozos de carne muerta, con besugos de ojos abiertos, con vegetales sin mucha sustancia.

    Y, de repente, apareciste tú.

    No lo voy a negar: Mi cutis estaba en unas condiciones óptimas que no podría alcanzar ni con las más preciadas cremas de la eterna juventud. Eso era cierto.

    También que, aun teniendo poco espacio, mi vida era muy sencilla y todo estaba donde debía estar: La leche, con los zumos; las mandarinas, con las manzanas; los cubitos de hielo, con los congelados.

    Pero no te tenía a ti, mi amor; no me tenías a mí.

    Mi amor, apareciste tú en mi mundo al abrir la puerta del frigorífico donde yo vivía.

  • tontolitos de amor 24

    Estar en mitad de una obra de teatro y estar contigo.

    Estar en mitad de una obra de teatro del absurdo y estar contigo; y estar contigo para no caer en su locura.

    Unos actores gorileándose, mostrándose con su virtud poderosa, como más animales que todos los mediocres que estamos a su lado en esta selva.

    Unas actrices pavoneándose, luciéndose en su luz cegadora, ante todos los mediocres que estamos a su lado en esta granja previa al matadero.

    Unos directores humaneándose, imponiéndose con su santidad reveladora, sobre todos los mediocres que estamos a su lado en este aquelarre.

    Estar en mitad de una obra de teatro, con los actores alucinados, las actrices desquiciadas y los directores lobotomizados.

    Estar en mitad de una obra de teatro del absurdo y estar contigo; y estar contigo para no caer de mi locura en la suya.

  • C1-0 Cuántas veces

    ¿Cuántas veces tras una ilusión
    he caminado resuelto?
    Tantas veces que en mi marcador
    los números van a cientos.

  • retazo 82

    Se queda mirando la pieza unos instantes y la pone en una caja con el resto de piezas.

    Ha terminado el puzzle.

    Se ve el Monte Fuji transmitiendo la misma serenidad que le ha transmitido cada mañana durante los últimos años. Lo ha terminado aunque le falta una pieza que nunca llegará a poner en él.

    Ahora, aplica el pegamento, el barniz para que se mantenga tan joven, tan vivo como en ese mismo instante.

    Cuando ha terminado, le hace una foto y lo empaqueta con el resto de sus pocas cosas porque vuelve a casa, a su casa, a la que siempre será su casa aunque apenas viva en ella.

    Volverá y pondrá el puzzle del Monte Fuji al lado del cuadro de Rossetti, de ese cuadro que le recuerda cuando estuvo estudiando en Gotinga. En la misma habitación donde están los puzzles de las Formas de la Continuidad del Espacio y de la Estación de las Guadaneras.

    Y en cada uno de ellos falta una pieza, una pieza que está en una caja con las otras piezas que faltan.

    En unos meses elegirá un nuevo puzzle y lo irá haciendo poco a poco, china chana, durante meses, durante años, hasta que ponga la penúltima pieza antes de volver a casa, hasta que ponga la última pieza en una pequeña caja con las otras piezas que faltan.

    En una pequeña caja, con las otras piezas que faltan, que siempre va con ella. A veces, la saca y las mira y recuerda los puzzles, y recuerda su vida, y se recuerda a ella misma como otra pieza dentro de ese puzzle que vivió.

    Se niega a poner la última pieza porque esos puzzles nunca estarán completos, nunca querrá tenerlos completos; porque, con los años, se dará cuenta de piezas que no entendió, de piezas que estaban y no supo verlas, de piezas que creía que sobraban y no sobraban.

    Se niega a poner la última pieza porque esa última pieza es la que estamos buscando durante toda nuestra vida para estar completos y entenderlo todo.

    Se niega porque cuando estamos completos y lo entendemos todo, nuestro camino ha terminado.

    En unos meses, se quedará mirando la caja unos instantes y pondrá la primera pieza del siguiente puzzle.