• tontolitos de amor 26

    Cae una bomba. Y un misil. Y otra bomba. Y una granada. Pero estamos juntos, mi amor.

    En este día que no es primaveral, sobre nosotros llueve metralla; metralla que no refleja un arco iris antes de mojar de sangre nuestras calles.

    Huele a almendra amarga, pero no a jazmín; a huevo podrido, pero no a menta fresca. Nos hemos quitado las máscaras antigás para poder besarnos. Nos hemos quitado los trajes, los guantes, para sentir la piel del otro.

    Juntos en este paseo por la vida hasta que se oye un chasquido y todo salta por los aires.

    Estalla la guerra. Y el mundo. Y tú. Y yo. Pero, pase lo que pase, seguimos juntos, mi amor.

  • tontolitos de amor 25

    Al abrir la puerta, apareciste tú, mi vida. Me tomaste en tus manos y sentí, por primera vez, el calor.

    Estaba confuso, ¿qué era eso nuevo que nacía en mí? ¿Era amor? ¿Por qué no lo había sentido antes en mi cuerpo?

    La respuesta era fácil: Porque hasta entonces sólo había estado con trozos de carne muerta, con besugos de ojos abiertos, con vegetales sin mucha sustancia.

    Y, de repente, apareciste tú.

    No lo voy a negar: Mi cutis estaba en unas condiciones óptimas que no podría alcanzar ni con las más preciadas cremas de la eterna juventud. Eso era cierto.

    También que, aun teniendo poco espacio, mi vida era muy sencilla y todo estaba donde debía estar: La leche, con los zumos; las mandarinas, con las manzanas; los cubitos de hielo, con los congelados.

    Pero no te tenía a ti, mi amor; no me tenías a mí.

    Mi amor, apareciste tú en mi mundo al abrir la puerta del frigorífico donde yo vivía.

  • tontolitos de amor 24

    Estar en mitad de una obra de teatro y estar contigo.

    Estar en mitad de una obra de teatro del absurdo y estar contigo; y estar contigo para no caer en su locura.

    Unos actores gorileándose, mostrándose con su virtud poderosa, como más animales que todos los mediocres que estamos a su lado en esta selva.

    Unas actrices pavoneándose, luciéndose en su luz cegadora, ante todos los mediocres que estamos a su lado en esta granja previa al matadero.

    Unos directores humaneándose, imponiéndose con su santidad reveladora, sobre todos los mediocres que estamos a su lado en este aquelarre.

    Estar en mitad de una obra de teatro, con los actores alucinados, las actrices desquiciadas y los directores lobotomizados.

    Estar en mitad de una obra de teatro del absurdo y estar contigo; y estar contigo para no caer de mi locura en la suya.

  • C1-0 Cuántas veces

    ¿Cuántas veces tras una ilusión
    he caminado resuelto?
    Tantas veces que en mi marcador
    los números van a cientos.