• retazo4

    Te daré desayunos de sonrisas con tirabuzones de fresa y chocolate; tan empalagoso será todo, que dejaremos las dosis de insulina preparada para chutarnos recuerdos de realidad, cuando el azúcar y la alegría nos hagan olvidar que tenemos una existencia fuera de esos desayunos.

    Las capas del universo se derrumbarán suavemente sobre nosotros al pasear por él, atravesando nuestros cuerpos en calles con escaparates, donde tú mirarás los deseos que se venden, mientras yo intentaré despistarte con una chorrada que encuentre destino en tu sonrisa, atravesando nuestros cuerpos cada vez más viejos por el tiempo en nosotros filtrado.

    Las capas del universo se derrumbarán suavemente sobre nosotros, y te daré desayunos de sonrisas con tirabuzones de fresa y chocolate.

  • retazo3

    El agua escorre por las ventanas de mi alma, formando diagonales, agrisando el mundo. Árboles de emociones se elevan paralelos a las vías que me llevan a mi destino, dejando caer el agua en un festín de imágenes trasplantadas de realidades múltiples que se repiten.

    He recibido tu llamada. Los electrones que pasaban por mi cerebro traían palabras de un tú que se alejaba un poco más en cada una de ellas. Abriendo una brecha en el canal que fluye dentro de mí, el agua ha empezado a brotar como si fuera un agujero blanco de mi persona.

    Pero esta vez, esta vez, decido construir un robot gigante, un robot hecho con gigantes gomas de borrar que eliminen cualquier monstruo de mi pasado que venga a destruir mi ciudad, aunque seas tú con disfraz de nostalgia. Mi robot borrará cualquier monstruo, dejando una sola sentencia sobre tu lápida en mi memoria: “Ahí te pudras”.

  • retazo2

    Los cabellos caen sobre su cuerpo, ocultando una identidad que no es de nadie más que de la oferta de este instante, pues su alma estará vendida al postor de la esperanza, aquel que llenará de júbilo un sentido de existencia carente de reflejo sobre la vida. En su propia lluvia las gotas serán voces, lejanas en el tiempo, que resucitarán deseos espectrales que no dejarán dormir a su alma.

    Levantará la vista para observar un pasado lleno de equivocaciones, juzgadas como equivocaciones por jueces sin la habilidad de la equivocación; y todo será malo. Todo. No observará nada bueno. Todo será malo. Las gotas de lluvia restallarán contra el suelo prometiendo un diluvio eterno y ubicuo mientras sus cabellos, entre manos, ocultarán todo. Todo.

    Todo será malo; todo será lo contrario a lo que tendría que haber sido. Todo salvo el Sol que siempre lucirá por encima de todas las lluvias, de todas las voces, de todos los jueces. Un Sol que siempre brillará para amarte.

  • retazo1

    El murmullo de la máquina que avanza transportando mis deseos, las palabras de mi corazón. La carretera, que se expande ante mis dedos, por la que se verterán mi vida y la vida de mi vida con un andar sereno. Entre caminos que arden por la inexistencia de no ser encontrados, compuestos en rompecabezas por equis e incógnitas incrustadas en el suelo. Una maraña de rayos capilares que surgen del centro de una esfera en la que hay algo a lo que llamo yo. Y más allá, nada. Y más allá, tú. El universo.

    Miraré el suelo embelesado con preguntas sin sentido, con mi mano sosteniendo una posibilidad de certeza. Hablaré con la boca granada de sonrisas, libres tras mascar las sorpresas donde estaban guardadas. Se repetirán los gestos automatizados en coreografía, fluyendo en corrientes del alma que me llevarán a quedarme en el ritmo del movimiento. Una red de palabras que surgirán de un vórtice cuyo punto generador será algo a lo que llamaré yo. Y más allá, más allá. Y más allá. Tú. Yo.