• retazo12

    Mi corazón está incendiado por palabras que vienen después del movimiento de tus labios, con mi corazón en llamas por las llamas que salen de tus manos cuando señalas un residuo de salvación.

    Mi corazón en llamas está en llamas; mi corazón, en un incendio que me impide subir al ascensor. Tengo que utilizar las escaleras que me llevarán, a rastras, arriba, para luego, llevarme abajo.

    Las alarmas anti incendio se pondrán en marcha cuando pase a su lado, inundando con su agua mi deseo en tu cuerpo. En una canoa, recorreré los pasillos de esos grandes almacenes que son ahora los canales que vertebran nuestra patria.

    Mi corazón está en llamas, flamígero en los aires, buscando tu pecho donde reposar.

  • Hasta que

    Hasta que la fuerza de la rutina rompa en mil trozos nuestro amor.

    Hasta que una distancia infinita surja en el medio de los dos.

    Hasta que las horas que hay en mi vida no las marque más tu reloj.

    Yo siempre estaré cerca de ti.

    Y yo cantaré siempre por ti.

    Y yo lucharé siempre hasta…

    Hasta que nos salgan cientos de heridas que nos sequen el corazón.

    Hasta que los suspiros de mis días no sean de noche tu pasión.

    Hasta que dejes de ser la armonía donde resguardo mi canción.

    Yo siempre estaré cerca de ti.

    Y yo cantaré siempre por ti.

    Y yo te amaré siempre hasta el fin.

     

    Grabación de marzo de 2012:

    Hasta que

    Gracias a Mariano García por acompañarme con el piano.

  • retazo11

    La imagen de la chulería confusa, entre armazones de personas que pregonan sus vidas, en la sociedad que se bate en revistas musicales del interior del yo, calmando su inseguridad en un porte que narra la necesidad de esclarecer un futuro y un sitio en el universo.

    De fondo, la radio del psiquiátrico emite una melodía de creatividad balbuceante, montada en un cometa que vaga hacia su destino. Esa chulería tan recelosa de la confrontación con la realidad como si el equilibrista se hubiera puesto un casco ante una crisis de pánico.

    Busca combustible, combustible para su ego, combustible para quemar el universo con el fin de calentar un yo vacío y frío cual estrella implosionada entre cimientos de melancolía y deseo.

    Los bomberos que le rodean rugen sus camillas con trasvases de amnesia, encauzados en pastillas de alabanzas que calmarán el dolor de esa imagen de la chulería rebozada de novedad, ya gastada y antigua en los antros de la antigua Grecia.

    Añade un poeta sin escudo que lo único que no sobra en esta vida es lo sucio y decrépito de una hetaira, de lo feo y eléctrico de sus labios boqueando por un hálito de tu esperanza. Que las musas sean libres; y que sean libres de él y de mí.

    –Diletancia en vena para ti y para mí, hermano.

    Abandonamos el campo de batalla, como traidores a nosotros mismos, sin estilo ni concierto, abandonados a las imágenes de la chulería confusa que nos mostrarán el camino para llegar a casa.

  • retazo10

    Estando sobre un alambre que conecta su presente y su futuro, trastabilla pensando en lo que tendrá que hacer y no en lo que tiene que hacer en este ahora que le recuerda sus obligaciones. Siente temor. Ha elegido salir huyendo de este presente hacia un futuro que, como poco, no tendrá este presente en su seno; habrá otros presentes, pero no éste.

    Cuenta los días. Teme las represalias. Se sienta a observar las rutinas que ha tenido que hacer en la condena, intentando contar los días que le quedan para mandarlo todo a un pasado tan alejado que ni siquiera sea un pasado de su vida. Mueve los documentos, mueve a las personas, mueve sus ojos mirando hacia donde está la figura que ha mantenido su condena durante más tiempo del que le hubiera gustado vivir, temiendo las represalias que le pueda hacer pagar por su deseo de libertad.

    Al recibir un abrazo, sonríe. Cuenta los días y los tacha, sin derecho a réplica, de un calendario que, expuesto ante todos, oculta más deseos de los que cualquiera se pueda ofrecer a sentir.