• MV-62-Mentiras encadenadas

    Que no te dé vergüenza mentir.

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Por la razón que sea, en esta sociedad está muy mal visto mentir.

    Los científicos saben que todos nosotros decimos, al menos, una trola cada diez minutos, pero no lo aceptamos.

    -Puedo prometer y prometo que esta mancha de chocolate no tiene nada que ver con la tarta que ha desaparecido.

    ¿Cuántas veces habremos dicho algo como lo anterior cuando nos han pillado con las manos en la masa? En la masa de la tarta, claro.

    Y, por supuesto, la maestra repostera se pilla un cabreo astronómico con toda la razón. Cabreo astronómico nivel Vía Láctea por ser un tragaldabas; y cabreo nivel Andrómeda por mentir tan penosamente mal.

    Porque está muy mal, pero que muy mal…

    Está muy mal visto mentir, salvo cuando…

    Volvamos al colegio.

    Un amiguito nos dice que los Reyes Magos, al igual que la República, no existen.

    ¡Dios mío! Nos deja con el ojo más torcido de lo normal.

    ¿En serio? Pero si mis papis y todis lis cuquis soñadoris y guapis me dicen que existen.

    Como estás hecho un lío, le preguntas a tu maestro tutor y él responde:

    -¿Quién te va a mentir? ¿Tus padres que te quieren mucho de mucho o un compañero de clase que no sabe disfrutar de la alegría de la vida?

    Y te quedas tranquilo, súper tranquilo.

    -Gracias, profe.

    Por la razón que sea, en esta sociedad está muy mal visto mentir, salvo cuando es necesario, adecuado, moralmente bueno.

    -Es que era una mentira piadosa.

    Dice el político, el profeta, el amante.

    Y ya todo arreglado.

    Pero en ref5504 tienes un producto para ser sincero contigo mismo y con los demás: “Mentiras en cadena”.

    ¿Te gusta mentir? Pues lo normal.

    Te vienen en la oficina contando sus vacaciones maravillosas a un pueblo tan exótico que ni siquiera tenía vocales en su nombre. Que todos sabemos que tres mitades de lo que han dicho es falso, pero, en vez de montar follón, activas “Mentiras en cadena” y le comentas que tú también estuviste allí, y subes la apuesta hablando de cómo te ibas a pescar con el alcalde y de las noches de juerga que te pegabas con Miss Ribazos. Ya que vas a mentir, hazlo bien.

    ¿Quieres mentiras para política? Las tenemos.

    ¿Para el amor? Las tenemos.

    ¿Para la última moda snob sobre los vinos, los quesos, o los tipos de salsa que mejor maridan con una vida vacía y falsa? Las tenemos.

    Por eso, si quieres mentir, miente.

    Por eso, si quieres disfrutar, “Mentiras en cadena”.

    Activa el módulo especial de “ref5504 me miente como ningún otro me ha mentido antes” y conocerás el placer más falso que puedas imaginar. ¡Augh!

    ¡Enhorabuena por llegar hasta aquí! Si te ha molado en plan chachi piruli este vídeo, puedes darle a “me gusta”, sugerir en los comentarios otros productos que te puedan interesar, suscribirte y darle a la campana de notificaciones. Incluso si eres un robot robot, puedes visitar la página de este proyecto. Pero ¿qué página?

    ref5504, gran empresa, mejores clientes.

    Grrrrrrrr.

  • Historias de robots 1-58

    Hubo una vez una robota que, gracias a su don de palabra, salvó su vida.

    Esmerilda 331 tuvo ante sí la muerte, la muerte que traía un magistrado en sus puñetas.

    Cómo había llegado a juicio, poco importa. Lo que importaba es que Esmerilda estaba ante un magistrado que, si lo deseaba, podía mandarla al desguace.

    —Su señoría, lo primero que le quiero decir es que yo no soy muy inteligente. ¿Se podría decir tonta? Se podría decir y nadie faltaría a la verdad.

    Cómo he llegado a este juicio, poco importa. Lo que importa es que estoy ante usted y que, si lo desea, puede mandarme al desguace.

    Pero, primero, mire, míreme bien.

    El juez así lo hizo, prestando detalle a todo lo que se pudiera vez, intuir o imaginar.

    —Su señoría, también le quiero decir que, como soy tan poco inteligente, o tan tonta, no supe absolutamente nada de los negocios de mi marido. Que había dinero. Lo había. Que había buenas naves. Las mejores. Pero yo ya le digo, a inteligencia no gano a nadie.

    ¿El origen del dinero, de las naves, de las sustancias esas con las que se divierten inocentemente los jóvenes? Pues ya le digo: Muy inteligente no soy.

    Yo estaba a mis cosas: Gastar dinero, dar vueltas con mis compis-moloneras, llevar una vida disoluta como todos en el fondo deseamos.

    Mire, míreme bien. ¿Acaso usted no desea en el fondo llevar una vida como la que yo llevo? ¿Acaso usted no me desea?

    Pero, primero, mire, míreme bien.

    El juez así lo hizo, prestando más detalle a todo lo que en su imaginación empezaba a surgir por la falta de sangre (también llamada líquido hidráulico).

    —Su señoría, yo, de tan poco inteligente que soy, construyo mis pensamientos con anacolutos. Pero, usted, como magistrado bien sabio y bien estudiado, y bien de cuerpo para la vejez que lleva encima, usted sabe que eso de que la justicia es igual para todos es sólo un lema publicitario. Yo, siendo profundamente estúpida, arrebatadoramente imbécil, completamente estulta, sé que la justicia no es igual para todos.

    Mire, míreme bien. ¿Acaso el desguace no es el destino de los robotos pobres y de las robotas feas? ¿Acaso, sea sincero, usted no me desea?

    Pero, primero, mire, míreme bien.

    Y así fue como una robota, por su don de palabra, salvó su vida.

  • MV-61-Charangas Autónomas

    ¿Aún no tienes una charanga autónoma? ¿En serio?

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Te despiertas con tu música molona.

    ¡Qué bien!

    ¡Qué chachi!

    ¡Qué de energía!

    Vas al insti, al trabajo, al juicio final, y vas escuchando tu música molona.

    Con sus canciones, sus cantantes, sus locurillas molonas.

    Porque a ti te va todo lo comercial, o todo lo anticomercial, o todo lo que sea tan auténtico y original como tú.

    ¡Qué bien!

    ¡Qué chachi!

    ¡Qué de energía!

    ¿A que sí?

    ¿A que va a ser que no?

    No, no, no está bien, no está chachi…

    ¿A que lo has notado?

    Ya no está de moda escuchar la música de la radio.

    No.

    Y mucho menos escuchar alguna plataforma digital que te ofrece canciones en cantidades industriales.

    No.

    (Lo de crearte tu propia lista de reproducción ya no merece ni una broma extremadamente mala)

    ¿Y ahora qué vas a hacer?

    Ahora que has alcanzado el conocimiento, la verdad última sobre la música.

    ¿Y ahora qué vas a escuchar?

    Pues para dar respuesta a lo que tú no necesitas te presentamos “Charangas autónomas”.

    Con “Charangas autónomas” una colección aleatoria de animales lo suficientemente drogados interpretarán las melodías que más necesites en cada momento.

    ¿Que estás de bajón? Pues igual un mono trompetero, un cocodrilo cantante y cinco ocelotes coristas te interpretan una versión tan alocada del “Cumpleaños feliz” que o se te pasan todas las penas por las risas o por tirarte a un volcán.

    Tendrás, en un momento, la canción perfecta para despedirte del trabajo, para enamorarte de la dependiente de patatas fritas, o para iniciar una contrarrevolución improbablemente exitosa.

    Con “Charangas autónomas” la banda sonora de tu vida será de película.

    Si la letra de todas tus canciones incluye “siempre sintonizo ref5504 en mi selector de frecuencias”, conseguirás que todos tus seguidores te den mucha más pasta.

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    ¡Qué bien!

    ¡Qué chachi!

    ¡Qué de energía!

    ref5504, gran empresa, mejores clientes.

    Grrrrrrrr.

  • MV-60-Pintamonas

    ¿No pintas nada en tu vida? Coge pinturas, un pincel y escucha este capítulo.

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Que sí, que te has dado cuenta, justo ahora, de que el ciento siete por ciento de la población mundial no pinta nada.

    Ni va a pintar.

    Y… ¡Ay, ay, ay!

    ¡Pobre gente! Menos mal que a ti esto no…

    ¡Ah!

    ¡Que tú y que yo pertenecemos a ese ciento setenta por ciento de gente incolora!

    ¡Qué fastidio!

    ¡Qué tristura!

    ¡Ay, mísero de mí! ¡Ay, infelice!

    Pero no hablemos de mí, que yo ya no tengo remedio.

    Cuando Newton dividió la luz blanca con su prisma, ¿por qué no te mandó un correo electrónico para elegir la gama de colores? ¿O, al menos, el orden? ¿Por qué hay que seguir algo tan frío, tan poco humano como la frecuencia de onda? Igual el arcoiris sería mucho más cuqui añadiendo el turquesa, o, yo qué sé, quizá se podría haber construido alternando azul y negro, que es una combinación que mola cantidad.

    Cuando decidieron que Marte iba a ser el planeta rojo, ¿por qué no te preguntaron a ti? Igual hubieras sugerido una idea maravillosamente maravillosa y, en vez de tener un apodo tan rancio, tan de palurdos, Marte hubiera sido el Planeta Carmesí Pasión, o Frambuesa Que Te Besa, o Vino Tinto que Ensalza la Amistad y el Coma Etílico.

    ¿A que no habías pensado en todo esto?

    Yo tampoco.

    ¿A que no has cogido pinturas y pincel como te he dicho al comienzo de este capítulo?

    ¿Yo? ¡Y a mí que me cuentas!

    Aquí estamos para que dejes de pertenecer a ese setecientos por ciento de robots que no pintan nada.

    Por eso, en ref5504 tienes el servicio “Pintamonas”.

    ¿No te gusta que el cielo sea azul? Con “Pintamonas” dispondrás de los suficientes reactivos contaminantes para que el cielo azul sea algo del pasado.

    ¿Que el sol de este sistema tiene una luz que no combina con el color de los ojos de tu amada? ¡Ay, qué majo! Pues podrás convertirlo en toda una Gigante Roja. ¿Que entonces destruiría este planeta? Bah, eso son detalles, eso no es nada.

    Utiliza “Pintamonas” y decide el color de tus sueños.

    Si escribes en la fachada de tu ayuntamiento “ref5504 me pone colorada cuando me mira, me pone colorada”, demostrarás al mundo un nivel estético superior, muy superior.

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    ref5504, gran empresa, mejores clientes.

    Grrrrrrrr.