Etiqueta: retazos

  • retazo62

    Había un mástil y una nave espacial. Nada más. Nada más se puede decir.

  • retazo61

    Para expresar una verdad científica de la que no se tiene ni idea, se monta al protagonista en una nave espacial y ya no hay problema.

    Para expresar una verdad mundana de la que no se puede hablar, se monta al protagonista en el barco del absurdo, se le ata al mástil y ya no hay problema.

    Cualquier duda que se exprese sobre la verosimilitud de la obra de prosa científica que nos creamos, tiene como respuesta palmaria de un oasis:

    -¿Acaso no ves la nave espacial? Hay una nave espacial, hay espacio y hay tiempo. ¿Qué más quieres?

    Cualquier duda que se exprese sobre la verosimilitud de la obra de prosa mental que nos creamos, tiene como respuesta palmaria de un espejismo:

    -¡Este es mi mástil!¡Estoy atado!¡No me dejo tentar por los cantos de las sirenas de las ambulancias que me quieren llevar al hospital de la duda!

    El autor definitivo de la obra definitiva sabrá que, entre muchos elementos obvios de su obra definitiva, una nave espacial y un mástil donde atar a sus personajes son los cimientos sobre los que edificar un texto vacío.

    Me pongo a ello.

  • retazo60

    Liberando las válvulas de presión que le han confinado en un destino, el aire sale, la identificación sale. Se van desconectando todas las partes de su cuerpo, se van desconectando todas las partes de su alma.

    Gira su rostro hacia su mano izquierda, espera unos segundos; gira su rostro hacia su mano derecha, suelta la tensión acumulada en ese dedo índice que apunta a la nada.

    Gira su mente hacia sus deseos, espera unos segundos; gira su mente hacia sus miedos, suelta la tensión acumulada en esa rutina protectora que le hace huir de sí mismo.

    Tras liberar otras partes de su cuerpo, nota que el índice que señala a un pasado que ya no existe, el índice que le muestra el camino para su salvación, vuelve a tensarse, quizá ahora con un poco menos de intensidad. Lo vuelve a soltar y continúa.

    Tras liberar otras partes de su alma, nota que la rutina que le hace huir de sí mismo, la rutina que le hace identificarse con lo que le sucede, vuelve a estar en marcha, quizá ahora con un poco menos de intensidad. La vuelve a soltar y continúa.

    Ciclo tras ciclo, todo va quedando en calma, todo va dejando de existir de una manera particular.

    Ciclo tras ciclo, los planetas orbitan alrededor de sus manos, sus deseos se esparcen por el polvo de las estrellas.

    Abre los ojos y contempla el amanecer de un nuevo universo.

  • retazo59

    He llamado por teléfono a una empresa de autobuses. No ha habido suerte.

    He llamado por teléfono a una compañía ferroviaria. No ha habido suerte.

    He llamado por teléfono a una naviera. No ha habido suerte.

    ¿Qué pasa? ¿Por qué razón no me los venden? Debe de ser por el teléfono, así que lo tiro. Esto hay que solucionarlo cara a cara, sin complicadas máquinas que entorpezcan la comunicación.

    Voy en persona a una aerolínea. No ha habido suerte.

    Voy en persona a una agencia aeroespacial. No ha habido suerte.

    Voy en persona a una congregación de viajes astrales. No ha habido suerte.

    No entiendo cómo se las arreglan el resto de personas, pero yo me doy por vencido. Tendré que hacerme a la idea de convivir con ellos hasta el fin de mis días, sin respuesta a mi pregunta de cómo puedo conseguir un billete para que se marchen mis mocos.