Etiqueta: mi vida

  • MV-60-Pintamonas

    ¿No pintas nada en tu vida? Coge pinturas, un pincel y escucha este capítulo.

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Que sí, que te has dado cuenta, justo ahora, de que el ciento siete por ciento de la población mundial no pinta nada.

    Ni va a pintar.

    Y… ¡Ay, ay, ay!

    ¡Pobre gente! Menos mal que a ti esto no…

    ¡Ah!

    ¡Que tú y que yo pertenecemos a ese ciento setenta por ciento de gente incolora!

    ¡Qué fastidio!

    ¡Qué tristura!

    ¡Ay, mísero de mí! ¡Ay, infelice!

    Pero no hablemos de mí, que yo ya no tengo remedio.

    Cuando Newton dividió la luz blanca con su prisma, ¿por qué no te mandó un correo electrónico para elegir la gama de colores? ¿O, al menos, el orden? ¿Por qué hay que seguir algo tan frío, tan poco humano como la frecuencia de onda? Igual el arcoiris sería mucho más cuqui añadiendo el turquesa, o, yo qué sé, quizá se podría haber construido alternando azul y negro, que es una combinación que mola cantidad.

    Cuando decidieron que Marte iba a ser el planeta rojo, ¿por qué no te preguntaron a ti? Igual hubieras sugerido una idea maravillosamente maravillosa y, en vez de tener un apodo tan rancio, tan de palurdos, Marte hubiera sido el Planeta Carmesí Pasión, o Frambuesa Que Te Besa, o Vino Tinto que Ensalza la Amistad y el Coma Etílico.

    ¿A que no habías pensado en todo esto?

    Yo tampoco.

    ¿A que no has cogido pinturas y pincel como te he dicho al comienzo de este capítulo?

    ¿Yo? ¡Y a mí que me cuentas!

    Aquí estamos para que dejes de pertenecer a ese setecientos por ciento de robots que no pintan nada.

    Por eso, en ref5504 tienes el servicio “Pintamonas”.

    ¿No te gusta que el cielo sea azul? Con “Pintamonas” dispondrás de los suficientes reactivos contaminantes para que el cielo azul sea algo del pasado.

    ¿Que el sol de este sistema tiene una luz que no combina con el color de los ojos de tu amada? ¡Ay, qué majo! Pues podrás convertirlo en toda una Gigante Roja. ¿Que entonces destruiría este planeta? Bah, eso son detalles, eso no es nada.

    Utiliza “Pintamonas” y decide el color de tus sueños.

    Si escribes en la fachada de tu ayuntamiento “ref5504 me pone colorada cuando me mira, me pone colorada”, demostrarás al mundo un nivel estético superior, muy superior.

    ¡Enhorabuena por llegar hasta aquí! Si te ha molado en plan chachipiruli este vídeo, puedes darle a “me gusta”, sugerir en los comentarios otros productos que te puedan interesar, suscribirte y darle a la campana de notificaciones. Incluso si eres un robot robot, puedes visitar la página de este proyecto. Pero ¿qué página?

    ref5504, gran empresa, mejores clientes.

    Grrrrrrrr.

  • MV-59-Boletos que siempre tocan

    Si quieres ganar la lotería, presta mucha atención.

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Llevas toda la vida gastándote un montón de pasta en juegos de azar y amuletos para conseguir un buen karma.

    Y ¿qué te ha tocado?

    Pues te ha tocado el reintegro, un par de extintores en el supermercado, y tu médico de atención primaria cuando vas a su consulta.

    Nada más, no te ha tocado nada más.

    Y estás cansada, ¿cómo no?

    ¿A quién no le gustaría que le tocase un trillón de monedas de oro, un complejo turístico en la capital del mundo, o el ganador del premio al bombero más guapo y con mejor manguera?

    ¿A quién no?

    Pues estás de suerte.

    Sí, sí, esta vez sí que estás de suerte porque te ofrecemos desde ref5504 “Boletos que siempre tocan”.

    Acudes al bingo semanal de tu comunidad de vecinos y te encuentras con lo mismo de siempre. No lo voy a explicar, pero ya sabes qué es lo mismo de siempre. Sin embargo, esta vez todo es distinto; sabes que vas a ganar, que te va a sonreír la fortuna como una sonrisa que aprueban once de cada tres dentistas. Cantas línea, bingo, tu parte favorita del “Nessun dorma”, y es tal tu fortuna que te regalan una montaña de diamantes hecha por el mismísimo Vulcano en su forja.

    Llega la Lotería de Navidad y quieres ganar el mayor premio de toda la historia. ¿Por el dinero? ¡Que va! Si a ti el dinero te la pela (recuerda que ya has ganado una montaña de diamantes); a ti te mola regodearte sintiendo la envidia de esos compañeros de padel que te sermonean con lo de “jugar a la lotería tiene una esperanza matemática negativa”. ¡Pues tomad esperanza, paletos!

    Ya con una montaña de diamantes, el mayor premio de la lotería, y todo lo que te apetezca, podrás elegir quién te toque. Según tus gustos, acudirán a ti un montón de bomberos de película, una asociación sin ánimo de lucro de sacerdotisas de Ishtar, o una flota de naves extraterrestres repletas de seres multiformes.

    Deja de comprar sueños que no se cumplen y compra “Boletos que siempre tocan”.

    Si al abrir una galleta de la suerte te sale “Maravillarse con ref5504 es el mayor premio que existe”, conseguirás un fábrica de galletas María que te endulzará todos tus desayunos.

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  • MV-58-Cuentos adaptados

    Te explico cómo puedes conseguir el castillo de cuento de hadas que siempre has necesitado.

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Te metes en la cama. Viene tu madre, tu padre, el agente de la autoridad portuaria y, como siempre, antes de darte las buenas noches, se pone a leer un cuento.

    -Hoy nos toca un cuento adaptado, cariño.

    ¿Qué? ¿Como que un cuento adaptado? ¿Adaptado a qué? ¿Quién te ha pedido permiso para cambiarte el cuento?

    Tú quieres malos malvados, buenos buenosos, y unas historias que te ayuden a evadirte de la rutina soporífera que padeces en el colegio, en el trabajo, o en esta obra de teatro surrealista llamada “Vida en el planeta Tierra”.

    Y si por alguna razón fantásticamente fantástica hay que adaptar, modificar, dulcificar los documentales de la Dos, tu material genético, y los cuentos de hadas, prefieres hacerlo a tu gusto.

    ¿A que sí?

    Por eso, toma tú el mando con “Cuentos adaptados, cuentos adoptados”.

    ¿Que la protagonista vive en una choza medio derruida para que nos dé pena, penita, pena? ¡Por favor! ¿Aún con esos cuentos? Ahí estás tú para adoptarla y ponerle un castillo. O dos. O los que te venga en gana.

    ¿Que la historia tiene una moralina al gusto de no sé qué comité de expertos? Pues adoptas para tu historia a héroes cobardes, a víctimas con futuro de verdugas, y a otros personajes y escenarios rellenos, muy rellenos, de chocolate amargo.

    ¿Quieres piratas? Los adoptas.

    ¿No quieres piratas? Los tiras por la borda.

    En fin, que nadie te dicte cómo tienen que ser los cuentos que te cuentas.

    Por eso, toma tú el mando con “Cuentos adoptados, cuentos adaptados”.

    Si los personajes de tu cuento recitan sin descanso los episodios de “Mi vida en un minuto de ref5504”, ellos y las multitudes que les oigan serán plenamente felices.

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  • MV-57-Mecenas al rescate

    ¿Necesitas dinero y nadie te suelta la pasta?

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Eres un artista. Un pedazo de artista.

    No hay duda. No tienes duda.

    Escribes como los ángeles, dibujas como los ángeles, bailoteas como los ángeles más sabrosones… y cobras también tanto como los ángeles.

    Porque de tu arte y de tu salero no hay duda alguna, pero aquí nadie suelta la panocha para tus cosas: tus cosas de comer, de pagarte una casa, de comprarte unas pastillas… de unas pastillas para la garganta, que ya se sabe que hay que cuidarla un poquitico, maño.

    Y, claro, al final esas cosas mundanas, banales, prosaicamente prosaicas afectan a tu arte.

    También a tu salero, pero no hablemos de comida.

    Afectan a tu arte. Tus cuentos parecen propaganda electoral, tus cuadros ya no reflejan las sutilezas de una maja desnuda, y tus bailoteos, ¡ay de tus bailoteos! Bailoteas tan asincrónicamente como yo.

    Mal. Fatal. Penosidad absoluta.

    Pero, ¿qué puedes hacer?

    ¿Qué puede hacer el mundo para solucionar tamaña afrenta al avance de nuestra civilización?

    ¿Ir a llorar por una subvención?

    ¿A tu ayuntamiento, a tu comunidad, a tu estado?

    Uy, uy, uy, ya hay mucho profesional del “si no me pagan mis vicios, se acaba la cultura robótica. Para siempre. Garantizado”.

    Si tienes la suficiente altura moral, el determinado gusto estético, y la genética necesaria, quizá lo logres.

    Quizá.

    Pero en ref5504 no nos gustan los “quizá”; nos gustan los “seguro”.

    Seguro que en otro retazo os hablo de los “Seguros de ref5504” para casi cualquier actividad de la vida real, pero ahora me quedaré con el destinado a los artistas que no viven de su arte.

    No sé de qué me suena esto.

    Os propongo “Mecenas al rescate”.

    ¿Cuántas veces has escuchado la historia de ese escritor cuya única lectora era una Archiduquesa forrada de títulos, castillos y minas de oro?

    ¿O de esa fantástica pintora a la que nadie conocía, pero un ministro le compró un palacete, el bosque que lo rodeaba y dos pueblos de las afueras?

    Sin embargo, con “Mecenas al rescate” no tendrás que bailotear al ritmo que te indiquen. No.

    Te garantizamos un mecenas que: te suelte toda la pasta que necesites, que te aplauda en cada uno de tus éxitos, y te exculpe de cualquier fracaso.

    ¿Cómo? ¿Qué este servicio se parece mucho a los aficionados, votantes, ciudadanos de no sé dónde?

    No, no, no. No me metas en líos.

    Con “Mecenas al rescate” te podrás centrar en tu misión artística dejando al lado todo lo que no te permite volar como lo que tú eres: un ángel.

    Si en las próximas elecciones a Emperador votas por “ref5504, el Imperio Robótico que tus neutrinos merecen”, te prometo mejores mordidas que las de un tiburón mecánico.

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