Autor: ref5504

  • retazo44

    Puede que lo consiga o no, no tengo ni idea y nadie la tiene; salvo algunos dioses, como es normal.

    Empezaré mil proyectos pequeños, con mil deseos pequeños, con mil objetivos pequeños, sin ganas de que ninguno de ellos, ni proyectos, ni deseos, ni objetivos, se haga demasiado grande ocupando tanto espacio en mi vida que se convierta en ésta. O quizá descubra que alguno es básico para darme sentido, que es más yo que yo, pero eso será en un futuro que no tengo ganas de conocer hasta que viva en él.

    Falta de compromiso, falta de interés, falta de valentía, falta de mí; puede que tenga toda esa combinación de factores del fracaso y más. Y más. ¿Y qué? Si tienes esa combinación nunca conseguirás el éxito, pero triunfar no es obligatorio. No lo es. Puede que sea una consolación para perdedores, pero triunfar no es obligatorio. Triunfar no es obligatorio para triunfar y, muchas veces, es contraproducente. Si la consolación primera podría interpretarse como un motto para perdedores, la segunda lo sería para perdedores empedernidos autocomplacientes; desarrollarla es harina de un costal que no quiero llevar a cuestas en este retazo.

    He empezado mil proyectos pequeños, con mil deseos pequeños, con mil objetivos pequeños, que pueden dar lugar a mil fracasos pequeños que sean más grandes que un éxito grande, que llenen una vida más que un éxito grande que no me llena.

    Suena bien, se escribe bien, espero vivirlo bien.

  • retazo43

    Naces, te ponen un nombre, te ponen unas ropas, te enseñan las verdades que te guiarán para sobrevivir, para sobrevivir momentáneamente en este naufragio continuo que es la vida. Y, lo que muchos consideramos como un regalo, ella lo tomó como un secuestro, bienintencionado, pero secuestro al fin.

    Cambio su nombre, su trabajo, su hogar, cambio las verdades que le habían convertido en un ser coherente, en alguien que no traicionaba nunca sus ideales y nunca cambiaba de chaqueta. Aunque esa chaqueta se le hubiese quedado pequeña, dejando al aire su tripa, encorsetando sus brazos libres; o fuese fruto de una moda pasajera que ahora ya no le protegiese de las inclemencias de la realidad; o, simplemente, estuviese llena de agujeros por el paso del tiempo y las polillas del alma, y llena de manchas morales que, tomadas por otros como recuerdos de su compromiso, no eran para ella más que el resultado de una falta de higiene espiritual.

    ¿Y qué dijeron? Pues que era otra persona, que había traicionado sus ideales, que la vida se le había subido a la cabeza. Y era verdad en todo. Y era verdad en todo porque ella ya no estaba en un naufragio continuo donde se necesitan los salvavidas de respetar tu nombre, de vestir siempre las mismas ropas llueva o nieve, de venerar las mismas verdades que calmen nuestro sufrimiento. En suma, ella estaba viva al fin.

  • retazo42

    Para señalarme con las etiquetas correspondientes y vivir con-de-por-para ello, entraré en mi cuarto de los espejos. Me miraré en el espejo de mi cuerpo, en el de mi alma, en el de mis genes, en el que me ha puesto la sociedad para que me mire y sepa quién debo ser, en el que me he puesto yo mismo para que mire los deseos muertos del pasado que no fueron y los deseos carnívoros del futuro que se nutren de mí. Entraré en mi cuarto de los espejos para mirarme en ellos y descubrir quién soy, qué etiquetas soy.

    Una tras otra me colocaré todas y cada una de las etiquetas para saber quiénes son los míos y, mucho más importante, quiénes no son los míos. Para calmar mis miedos, para calmar mi sufrimiento. Me haré una mortaja con mis etiquetas que será mi armadura en la vida, en la lucha por las etiquetas, en la lucha por librarme de unas etiquetas que yo he sido el primero que me he puesto. Y daré mi vida por ellas no sólo al luchar y morir por ellas, sino al identificarme y abandonarme en ellas.

    Seré una imagen reflejada por un espejo, un espejo que reflejará una imagen que no soy yo.

  • Libertina en Huesca

    Hola. Hoy nos toca hablar de nuestros viajes a Huesca y, como siempre pasa con esta ciudad, hubo magia. Así que nos pusimos los gorros puntiagudos, preparamos los ingredientes caseros, dimos brillo a la marmita, y allí nos fuimos montados en nuestras escobas. Más o menos.

    Del 23 al 26 de marzo tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Huesca el 2º Congreso y Feria del Producto y la Gastronomía de los Pirineos. Nuestro momento llegó el fin de semana, empezando con las pastas simples de remolacha, borraja, chía…; y continuamos con las rellenas de ternasco de chutney de melocotón, y de longaniza con manzana y curry.

    Aprovechando la ocasión, también dimos a conocer dos pastas: la de aceitunas negras rellena de queso de Rulo y cebolla caramelizada; y la de jengibre y cítrico rellena de trucha y kale.

    Nos vinimos arriba y, como el tema iba de magia, elaboramos una pócima secreta que, aunque es súper secreta, os la vamos a contar. Con la ayuda de Pollos el Romeral de Poleñino, hemos creado una pasta de pimentón y chía rellena de pollo al chilindrón, con la que hemos querido incorporar la esencia de la gastronomía oscense a los productos de Libertina.

    Nos lo pasamos genial gracias a todas las personas de la organización del congreso, a la gente de la revista Gastro, a José María Urtasun, y al resto de participantes que nos hicieron sentir como en nuestra propia casa.

    Al ver el recibimiento que hemos tenido en Huesca, hablamos con Elena de Chez Marzola para realizar una cata en la que pudiéramos continuar elaborando más pociones. En esta ocasión, aprovechamos el sabor de los vinos de la Bodega Edra de Ayerbe en estos tres platos mágicos:

    Primero, el vino Blancoluz acompañó a la pasta con borraja rellena de calabaza, shiitake y ajo tierno. Suena bien y sabe mejor.

    Seguimos con el vino clarete formando equipo con los hexágonos de setas. Como es normal, no pueden faltar las setas en cualquier magia que se precie. Tal cual.

    Y ya terminamos con el vino tinto Grulla, maridado con la pasta rellena de pollo al chilindrón. Jaque mate.

    Pero claro, todo esto no hubiera sido posible sin la confianza que nos ha dado Elena, y sin los vinos y la pasión que pone en ellos Álex.

    Desde ese día, estamos orgullosos porque las pastas de Libertina han encontrado su espacio en esta acogedora alacena del Pirineo.

    Esperamos volver pronto a disfrutar de la magia de Huesca, del cariño que hemos recibo en ambas presentaciones, y deseamos que Libertina siga teniendo una segunda casa allí.

    Hasta pronto.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.