Autor: ref5504

  • Gana millones a partir del minuto uno

    Consigue ser rico desde la primera moneda

    Bienvenido, querido humano lector.

    ¿Estás cansado de un trabajo que no te llena? ¿Notas que pasan los mejores años de tu vida y continúas rodeado de cuatro paredes de una oficina que odias? ¿Piensas que el mundo se está perdiendo el disfrutar de tu talento, de gozar orgasmáticamente con tu arte y tu salero, y, sin embargo, tienes que ir a ganarte el pan con algo prosaico y no acorde a tu valía? O, quizá, simplemente, quieres nadar en una piscina de moléculas de oro y corrientes de plata.

    Felicidades, querido humano lector, has llegado al lugar adecuado. En esta breve guía te mostraré el camino que he seguido para escapar del trabajo y convertirme en un rico de espíritu y, lo que realmente nos interesa, de bolsillo. Mi mensaje es tan falso como el de muchos que te venderán las bondades de su método; la única diferencia será que intentaré hacerlo tan estrambótico que nadie pueda creer en ello. Espero.

    Lo primero que te interesará saber es cómo conseguí el primer millón de… (rellena este hueco con la moneda que quieras. Un consejo: Escoge una que valga mucho y sea de un país aburrido).

    Mi primer millón lo obtuve de explotar uno de mis talentos ocultos y, no, sé que estarás pensando en mi portentoso bostezo y mi ultraapabullante estornudo, pero no es ninguno de esos dos. Fue por chascar los dedos, y me reportó unas ganancias que, madre mía, quién lo hubiera sabido hace dos cientos años.

    De cuerpo presente en mi oficina, en vez de trabajar, estaba a lo mío: pensar en soluciones fantasiosas a mis carencias vitales. En ese momento era la búsqueda de un ritmo para la nueva canción que iba a llenar las imaginarias salas de fiesta que habitan en mi cabeza, cuando empecé a marcar el ritmo. No lo hice, como es habitual en mí, dándome golpes en el pecho, sino que, serendipias de andar por casa, empecé a chasquear los dedos. Pam, pam, pam, pampam.

    Fue extraño, no obtuve las protestas habituales. Es más, ahora viene lo bueno, al finalizar mi jornada, ya se podría decir que era rico en potencia: Varias personas en la oficina, incluyendo a mi jefe, a su jefe y a un inspector sanitario de la administración, me reconocieron emocionados que oír durante siete horas mis chasquidos había mejorado un 37% su productividad y un 85% su alegría de vivir.

    Me emocioné con mi capacidad altruista de beneficiar a los demás, pero, especialmente, con los números. Raudo, saqué la grabadora y esa misma noche ya estaba distribuyendo mi primer clásico: “¡Chasquidos por una vida mejor!”. En una semana monté un imperio con éxitos tales como “Palmas y chasquidos, la revolución de tu potencial” y “Chasquidos es el nombre de lo que siento por ti”. Así que mi primer consejo es que utilices todos tus recursos en ser libre, realmente libre. Todos, todos, todos tenemos muchos talentos ocultos en nosotros mismos; en mi caso, dada la profundidad de mi persona, tuve que excavar más de mil kilómetros hasta encontrarlo, pero lo conseguí.

    Tras mi éxito en la industria del sonido, vino lo realmente difícil: Ya había alcanzado mi primer millón, incluyendo un millón para cada una de las monedas del mundo; ahora necesitaba ser realmente rico y para ser realmente rico tienes que ser un filántropo. En realidad, ya lo era pues mis chasquidos han mejorado la vida de millones de personas, ondas y partículas a lo largo de todo el mundo. Pero, como soy un inconformista, quería más, y aquí te mostraré el segundo y último paso a dar para ser realmente rico y que el resto de gurús omite: la persistencia en buscar el bien de los demás.

    Para alcanzar la riqueza verdadera, como para alcanzar el amor verdadero, tienes que porfiar, vencer a espadachines excelsos y gigantes buenos. Y en el camino de la verdadera riqueza, en la de verdad y no en la de esta broma, así es. Pero volviendo a la búsqueda de la riqueza en el mundo real, donde la riqueza no es riqueza verdadera y el amor verdadero es anatema, para alcanzarla tienes que ser, como decía, un “filántropo y por el culo te la hinco”.

    Si quieres ser un filántropo, necesitas cultivar su habilidad básica: Descubrir lo más penoso que habita en el resto de personas e intentar mostrarlo o, incluso aunque no es necesario, sanarlo. A veces, es sumamente sencillo: ¿Has visto los torneos en los que cada uno de los filántropos llevan a su tullido físico, mental o espiritual favorito? Y muestran a su beneficiado igual que un orgulloso cazador tiene encima de su chimenea la cabeza de su presa favorita. En este caso, es muy fácil porque en cada uno de nosotros hay una malformación física, mental o espiritual de la que tú puedes sacar partido y aumentar tu riqueza de espíritu y de bolsillo.

    Enhorabuena, querido humano lector, con estos dos simples consejos te convertirás en rico sin esfuerzo. Además, para conseguir el éxito definitivo, no olvides visitar el resto de guías de este coleccionable.

    Bip bip.

  • Libertina: Raviolis a la putanesca

    Raviolis a la Putanesca

    Raviolis de queso de rulo con cebolla caramelizada, acompañados con salsa putanesca, mahonesa de albahaca y crujiente de queso

    Hola de nuevo, queridos seres libertinos. Hoy os traemos esta receta que tiene un nombre tan largo como se nos ponen los dientes al verla ya hecha. De verdad, con el plato de hoy nos chuparemos los dedos y, si se tercia, los dedos del comensal que tengamos al lado.

    Eso sí, la dificultad es media, pero merecerá la pena para que te ganes la fama en tu cuadrilla del nuevo Arguiñano, y no sólo por unas gracias casi tan malas como las que te puedes encontrar en este blog.

    Advertencia: Hablando de gracias, no vamos a hacer ninguna con el nombre del plato… aunque seguro que ya se os han ocurrido algunas.

    Venga, nos ponemos el delantal.

    ¿Para cuántas personas?

    La receta que os vamos a proponer la hemos hecho para cinco comensales, pero la podéis adaptar al número natural que queráis.

    Empezamos con la SALSA PUTANESCA.

    ¿Qué necesitamos?

    100 gramos de cebolla.

    25 mililitros de vino blanco.

    200 gramos de tomate en trozos.

    3 gramos de sal.

    3 gramos de fructosa.

    Una pizca de pimienta negra.

    Una pizca de orégano.

    Una pizca de tomillo.

    Una pizca de pimentón.

    2 gramos de harisa.

    20 gramos de alcaparras.

    20 gramos de olivas negras sin hueso.

    50 mililitros de aceite de oliva virgen extra.

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Picamos la cebolla y la ponemos a pochar.

    2. Después, añadimos el vino y dejamos que reduzca.

    3. Añadimos el tomate y las especias; y vamos reduciendo hasta que los tomates estén bien cocidos. Recuerda: Usa fuego medio y no dejes de remover.

    4. Añadimos las alcaparras y las olivas.

    5. Reservamos.

    Pasamos a la CAMA DE VERDURAS.

    ¿Qué necesitamos?

    150 gramos de pimiento rojo.

    150 gramos de pimiento verde.

    150 gramos de berenjenas.

    200 gramos de calabacín.

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Rehogamos las verduras, añadiéndolas en el orden de la lista, hasta que estén hechas, pero al dente.

    2. Las mezclamos con la salsa putanesca.

    Entra en acción la MAHONESA DE ALBAHACA.

    ¿Qué necesitamos?

    2 gramos de ajo.

    20 gramos de albahaca fresca.

    10 gramos de espinaca fresca.

    25 mililitros de leche de soja o de vaca.

    Una pizca de sal.

    100 mililitros de aceite de oliva suave.

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Batimos el ajo, la leche, la albahaca, la pimienta, la espinaca y la sal.

    2. Añadimos el aceite, poco a poco, hasta que monte.

    Ahora es el turno del CRUJIENTE DE QUESO.

    ¿Qué necesitamos?

    100 gramos de queso parmesano o cualquier queso curado.

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Rallamos el queso y lo colocamos en una bandeja de horno sobre papel sulfirizado. Podemos ponerlo en pequeños montones de 5 centímetros de largo.

    2. Lo horneamos a 180ºC durante 5 minutos.

    3. Cuando se haya fundido, lo sacamos y reservamos.

    Ya con todo esto hecho, salen a escena nuestros queridos RAVIOLIS DE LIBERTINA.

    Pasos finales:

    1. Durante 3 minutos y sin descongelar, cocemos en una olla con agua los raviolis de queso de rulo con cebolla caramelizada.

    2. Ponemos en el plato la cama de verduras, acompañada de la salsa putanesca.

    3. Colocamos los raviolis encima.

    4. Decoramos con los crujientes de queso y unos puntos de mahonesa de albahaca.

    5. Opcional, pero muy recomendado: Nos comemos todo el plato nosotros y así nos evitamos la tentación de chuparle los dedos a otro comensal. O no, yo qué sé, igual queréis preparar toda la receta para tener la excusa de hacerlo. A mí ya no me parece tan mala idea. Ummm, bueno… Me está gustando cada vez más. Ummm, ummm.

    Os animamos a que probéis esta receta y nos digáis en nuestras redes sociales qué tal ha ido todo. Lo que podáis contar, claro.

    Hasta la vista, partículas libertinas.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • Libertina: Uno de los nuestros

    Baobab: Uno de los nuestros.

    Hoy os vamos a hablar de la familia. Bueno, casi de la familia porque, para nosotros, el restaurante Baobab es como una segunda casa para Libertina. Seguro que ya lo conocéis, pero, si no, os hablamos un poco de este restaurante.

    Como sucede en los proyectos que nacen del corazón, tuvo un inicio con mucha entrega y trabajo, añadiendo una forma propia de entender la gastronomía: Gracias a ingredientes ecológicos o del entorno, combinados con el saber hacer y cariño que siempre han mostrado estos cocineros, lograron un estilo de platos muy particular donde se mezclan los sabores de las cocinas de todo el mundo.

    Poco a poco, fueron creciendo tanto en tamaño como en propuestas, llegando a ofrecer a día de hoy, además de las tradicionales comidas y cenas, desayunos saludables con bollería y dulces propios. El Baobab se ha convertido en un referente no sólo de la cocina vegetariana, sino también de la cocina con nombre propio en Zaragoza.

    Desde el nacimiento de nuestro proyecto, siempre ha habido una relación muy estrecha con el Baobab y, en especial, con Manuel Rodrigo. Como ya os comentamos en otro artículo, Manuel estuvo con nosotros en la presentación en Koralium, y también en otros tantos momentos en los que Libertina y sus pastas intentaban encontrar su propio camino.

    La sintonía ha sido plena, lo que nos ha permitido compartir ideas para elaborar platos sostenibles, nutritivos y, algo que no podemos olvidar en la cocina, que nos hagan chuparnos los dedos cuando creemos que nadie nos ve.

    Una vez más, queremos dar las gracias a Manuel y a su equipo por el tiempo que hemos compartido y por el futuro que, seguro, tendremos en común.

    Hasta la próxima, entidades libertinas.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • retazo65

    Mi corazón está ardiendo, y yo aún conservo la sonrisa en mi cara.

    Mi corazón está ardiendo, bombeando dosis masivas de átomos de alegría, de ráfagas de ilusión, de mi nombre en tus labios. Mis arterias son trenes de hormonas de felicidad dirigidas a todas las poblaciones de mi universo, recibidas con mi sonrisa en tu boca; mis venas vuelven cargadas de la excitación que hay en mí tras tocarme tus dedos, tras incendiar mi corazón con tus besos.

    Mi corazón está ardiendo, y yo aún conservo la sonrisa en mi cara.