Etiqueta: retazos

  • tontolitos de amor 23

    Podría ser el inicio de todo, mi amor, el primer día de todo.

    Surgirían las estrellas, los planetas, y, en forma de cometa, un anuncio de comida rápida.

    Pero antes surgirías tú.

    Nacerían las montañas, las cascadas, y, como mi nueva casa, una tienda de comida rápida.

    Pero antes nacerías tú.

    Aparecerían los ascetas, los profetas, y, como heraldos de la buena nueva, una horda de repartidores de comida rápida.

    Pero antes aparecerías tú.

    Algún dios inventaría todas esas cosas, algún hombre las inventaría, sí; pero, antes de que él lo hiciese, antes de que todo eso pasase, yo inventaría mi mejor invento y ese invento serías tú.

  • tontolitos de amor 22

    Excavaré el amor que hay en mí para regalarte las joyas que encuentre. Bueno, más que joyas serán pedruscos, aunque quizá haya alguna piedra semipreciosa si tengo un poco de fortuna. O si tengo mucha fortuna y un pico con encanto.

    También hallaré a algún faraón amortajado con el amor tajado, escondido entre quilos y quilos de arena. Le preguntaré qué tal está, qué tal está mi antiguo yo, que si de verdad necesitaba tanto desierto y tanta venda para huir de la vida.

    Me dirá lo que diga, pero seguro que entona alguna canción que, tras recordar lo que yo sentí, pueda cantarte.

    Sacaré ciudades de tiempos olvidados, olvidados incluso por mí. Pasearé por las calles por las que paseaba, me sentaré en las cafeterías universales donde pontificaba, pero esta vez no hablaré, no opinaré, no diré nada.

    Rescataré algunos pequeños poemas que aún siento como propios y, tras quitarles la arena del desierto, te los dedicaré.

    Excavaré el amor que hay en mí para buscar joyas que regalarte.

    Excavaré el amor que hay en mí y entonces saldrás tú.

  • tontolitos de amor 21

    Nuestro amor es nuestro amor y no otro. Ni sale en las películas, ni sale en más canciones que las nuestras.

    No soy el príncipe romántico y aventurero que viene a salvarte; que ha vencido a no sé cuántos monstruos; que consiguió un cuerpazo, en una partida de cartas, en un tugurio de magos.

    Y quizá, tal vez, puede, tú no seas una princesa.

    No soy un guapo millonario que se enamora de una autónoma de los ramos; no soy una bestia maldita que se libertará para ser un bello enamorado. Ni soy rico, ni tengo encanto.

    Y quizá, tal vez, puede, a ti no te importe.

    Nuestro amor es nuestro amor y no otro. Aunque nos falten y aunque nos sobren piezas para construir ese amor perfecto.

    Nuestro amor es nuestro amor y no otro.

  • tontolitos de amor 20

    Tú eras mi faraona de tiempos antiguos, viejos, engrisecidos, y ahora vienes a rescatarme vestida como una Indiana del mundo de la esperanza.

    Vienes a rescatarme, a sacarme de mi tumba en la que me enterraste. Cuando los puñales, las cuchillas, las sierras mecánicas salieron de tu boca y de tus actos, rajando todo el amor que sentía por ti.

    Me puse vendas en mi alma, en mi cuerpo. Puse vendas y vendas en mi alma intentando cortar la hemorragia que desangraba mi lucidez llevándome a la locura.

    Y otros faraones se copiaron, y se cubrieron con vendas, y se construyeron pirámides del dolor para enterrarse en tumbas de la agonía.

    Así llenaron los desiertos.

    Así llenaron los desiertos en los que he vivido sin ti desesperando.

    Esperando.

    Esperando.

    Esperando hasta ahora que abres el sarcófago y me encuentras con el amor tajado, amortajado me encuentro yo.

    Has abierto el sarcófago, y ahora vienes a rescatarme vestida con tejidos trenzados de palabras de esperanza.

    Y yo te he esperado, como siempre he seguido esperándote.