Etiqueta: retazos

  • tontolitos de amor 19

    Te he hecho un castillo, mi amor. Un castillo donde viviremos tú y yo, juntos.

    Un castillo, cariño, un castillo.

    Lo que me ha costado, cariño.

    Con sus fosos, con sus murallas. Le he puesto unas almenas que, para qué decir lo contrario, ¡vaya con las almenas! También tiene sus mazmorras, sus condenados último modelo, sus ratas certificadas perfectamente rabiosas.

    Fantasmas no quedaban en la tienda; en principio, me encargaré yo. Que sí, que sé que es algo básico en un castillo. Mi vida, estamos en lista de espera para conseguir uno y no uno cualquiera: La sábana de ese fantasma combinará con los visillos.

    Por ahora, te prometo que, todas las noches después de cenar, me pondré el mantel y unas cadenas. Creo que lo haré bien: Llevo un par de meses recibiendo clases de cómo ser un fantasma en los negocios. Y, en confianza, supongo que lo de fantasma será lo mismo en la vida o en un castillo.

    Amor, mi tesoro, tú y yo tenemos ya nuestro castillo, nuestro castillo para vivir juntos, mi amor.

  • tontolitos de amor 18

    Te escribiré cosas bonitas, pero no perfectas; cosas dulces, pero no endulzadas.

    Te construiré con mis palabras un castillo, con sus murallas, con sus torres. Te construiré con ellas un castillo de mentira, y será de mazapán.

    Te regalaré con ellas ramos de flores no comestibles, que serán de mentira, que serán dibujadas, aunque yo dibuje tan mal.

    Te prometeré con ellas que no habrá problemas, que todo irá bien; y aunque será mentira, cuando cojas mi mano, creeremos que será verdad.

    Te escribiré cosas bonitas, y sólo serán bonitas cuando las leas tú.

  • tontolitos de amor 17

    Te crearé un hogar en cada una de estas palabras, te crearé un hogar para cosas bonitas, mi amor.

    No habrá desilusiones, desencantos, discusiones, engaños; no los habrá.

    Es más, voy a tachar las palabras que acabo de escribir. Ya, ya están tachadas.

    Empiezo de nuevo.

  • tontolitos de amor 16

    Y dijeron que tenía una calculadora en vez de corazón, y no es verdad. Mi corazón, mi corazón hace números por ti.

    Echo cuentas para saber las horas, minutos, segundos que sobran para verte. Y resto uno, y resto uno, y resto uno. Cada segundo que pasa estoy más cerca de ti, mi amor.

    Uso las ecuaciones más hermosas para describir lo que siento por ti: de una catenaria cuelgan los besos que te he dado; en una lemniscata se guarda todo el tiempo que te querré; y en mi cardioide sólo te encuentras tú.

    Bernoulli, Euler, Arquímedes, Peano y Brahmagupta, ellos me guían para encontrar las incógnitas de tu amor, para encontrar el resultado real o imaginario que me haga estar junto a ti, porque sé que están en e, i, π, 1 y 0.

    Y dijeron que tenía una calculadora en el corazón, y en mi corazón sólo estás tú.