Etiqueta: retazos

  • tontolito de amor 39

    Porque los guardo para tenerte cerca, para estar siempre a tu lado.

    Cristobal Colón es tu pelo; Benito Pérez Galdós son tus ojos.

    Dirán que sale un científico en mitad de uno de sus experimentos vitales, pero eres tú haciendo macarrones antes de irnos a una excursión bajo la lluvia.

    O una escritora recitando sus memorias olvidadas, pero eres tú leyendo mi lista de la compra que es la misma desde hace años.

    Veo un pingüino en un billete de Nueva Zelanda y me acuerdo de ti; veo un sombrero en un billete mexicano y me viene a la cabeza una boina. Naranja, en concreto.

    Ni un alce bielorruso, ni un koala australiano.

    Porque el alce no es un alce, sino el reno de mentira que arrastraba un trineo de mentira en aquel pueblo de mentira que visitamos.

    Y el koala, ése que está viendo a otro medio colgado, los dos sabemos que eres tú riéndote cuando yo no sabía bajar del árbol.

    Dirán que el dinero no compra la felicidad y seguramente sea cierto, pero éste no es el caso.

  • tontolito de amor 38

    No se me ocurre qué escribirte.

    No tengo ni idea.

    Qué podría decirte para que te hiciese gracia, no en plan carcajada de pata loca, sí como parte de una sonrisa esbozada.

    No tengo ni idea.

    Despedí a todos mis guionistas y aquí me tienes, sin ideas, sin recursos, sin nada preparado para alegrarte la cara.

    La cara, y el resto de la cabeza, y quizá un músculo del cuello, un lunar de tu hombro, y tres átomos de tu escápula.

    Los despedí por ahorrarme una perras y así invitarte a unos bocadillos, a un arroz tres delicias, y, por supuesto, a unas patatas.

    Por supuesto a unas patatas. Y a dos patatas. Y a tres raciones de patatas dobles, combinadas todas ellas con una ración extra de… patatas.

    No se me ocurre qué escribirte, pero sé que ya te he alegrado la cara, no por lo que ahora te escribo, sino porque al sonreír siempre decimos:

    —Otra ración más de pa-ta-tas.

  • tontolito de amor 37

    Me he apuntado a las cruzadas, donde se gana pasta gansa, donde se abren nuevos mercados.

    Y, tras una victoria total, volveré como un soldado de fortuna afortunado con el bolsillo lleno y el corazón intacto.

    Quizá pille la lepra, o la sífilis, o la idiocia.

    Quizá.

    Pero lo que es seguro es que volveré con un montón de pasta para gastármela en cortejarte, en adorarte, en ti, mi amor.

    Contrataré a la mejor tuna del mundo para que te ronde por las noches. Y si no te dejan dormir, te compraré los somníferos más potentes. Garantizado.

    Te llevaré el castillo más bonito que puedas imaginar. Y si te molestan sus fantasmas último modelo, te compraré polillas para que se les coman las sábanas. Está hecho.

    Anillos de oro, manzanas de oro, diamantes de oro. Y si no sabes dónde meter tanto tesoro, te compraré un mapa para que lo puedas enterrar. Y una retroexcavadora.

    Me he apuntado a las cruzadas por ti, para poder conseguir todo lo que quieras conseguir; e iré sin caballo ni espada, pues con tu cariño y tu amor basta.

  • tontolito de amor 36

    He puesto tu nombre junto al mío y ha quedado bien, muy bien. Los dos juntos, unidos, encerrados en un corazón.

    Y no creas que ha sido fácil. Ya te digo yo que fácil no ha sido. ¿Que lo parece? Sí. ¿Que soy muy torpe? Sí.

    Lo de pintar se me da mejor, pero esto, esto me ha costado.

    Que lucen muy bien nuestros nombres en la fachada del ayuntamiento. Eso no se puede negar. Pero hay que tener en cuenta que ya tenía práctica después de pintarlos en las fachadas del colegio, del cuartel, de la casa de tu abuela; sí de tu abuela favorita.

    Ya verás que alegría se van a llevar cuando se despierten.

    Pero lo de ponerlos en un trozo tan chiquitín… Seguro que me ha costado porque ha sido el primero. Seguro. A ver, me quedan por delante unos cien; ya iré pillando la técnica. Lo único que espero es no pincharme más con la navaja.

    Ya verás que alegría te vas a llevar cuando paseemos por el parque.

    He grabado tu nombre junto al mío en cada uno de los árboles. Los dos juntos, unidos, encerrados en un corazón.