Autor: ref5504

  • tontolito de amor 42

    Echaré las cartas, leeré los posos, miraré las formas de las nubes.

    Y sí, veré nuestro futuro.

    Seguro que, en vez de las cartas de los profesionales, cojo una baraja española, o de póquer, o, directamente, una de las que utilizaba de pequeño con sus coches futuristas que nunca fueron, o con sus barcos de combate que, desde hace años, están en el astillero del cielo.

    Y, si hay que cambiar una carta por otra, lo haré. Con disimulo para que no se enfade mucho el Destino, para que no diga otra vez que se me nota mucho cuando hago trampas.

    Me beberé el café y, si me acuerdo, leeré los posos. Eso si no me equivoco y uso café soluble. Leeré los posos y, en el fondo de la taza, veré no sólo un instante de nuestro futuro, sino una película. Me montaré una película con sus 24 fotogramas por segundo, con sus efectos especiales, con sus invitados estrella.

    Y, si no hay mucha comedia, haré alguna broma. Alguna broma estúpida para que me eches la bronca por hacer bromas estúpidas. Y la repetiré y me volverás a echar la bronca con una sonrisa mal disimulada.

    Miraré las formas de las nubes y, tras media hora embobado, recordaré que lo estoy haciendo para ver nuestro futuro, que debo centrarme en cosas reales, productivas, provechosas. Y miraré las formas de las nubes y, además de los perros, robots y naves espaciales, nos veré cogidos de la mano saltando de nube en nube, con nuestros cascos, con nuestros paracaídas.

    Y, si te entra el mareo, llevaré una caja de biodramina. Con cafeína o sin cafeína, como tú quieras; con sabor a profiteroles de nata, con sabor a tirabuzones de fresa y chocolate.

    Echaré las cartas, leeré los posos, miraré las formas de las nubes.

    Y sí, te veré a mi lado.

  • Libertina en su salsa

    Hola, seres libertinos. Hoy responderemos, en primicia mundial, a una duda que nos planteáis en cada presentación:

    —¿Cómo se puede estar tan bueno?

    Nos imaginamos que os referís a nuestros platos. ¿O no? Si estamos en lo cierto y habláis de nuestros platos, ya sabéis que nos gusta mimar a las pastas de Libertina haciendo lo posible para que muestren todo su sabor. Por eso, utilizamos la salsa que consideramos más adecuada con cada una de ellas.

    Para no volvernos más locos de lo que ya estamos, vamos a dividir las opciones en tres grandes categorías.

    Pasta larga:

    En este tipo de pasta encontramos los espagueti, los tallarines, o los udones.

    Tendríamos tres opciones de acompañamiento:

    —Salsa cremosa, como la salsa carbonara. Si la utilizáis con los udones, irá rellenando su hueco y quedarán muy sabrosos.

    —Salsa a base de guisos. Os recomendamos que la carne quede desmenuzada o picada de una manera similar a la boloñesa.

    —Salsas suaves: a base de aceite aromatizado con verduras o especias, salsas ligeras de pescado o marisco, o salsa tipo pesto.

    Pasta corta:

    En este apartado tenemos las conchas, los caserecce, o las espirales.

    Para acompañar a las conchas, utilizaremos salsas que se puedan quedar en su hueco y potenciar el sabor. Serían salsas de tomate con vegetales como el pisto, o salsas de carne como las que hemos visto antes.

    Los caserecce son los más agradecidos de todos pues podemos utilizar cualquier salsa y quedarán bien. Pero no sólo eso, también estarán genial si los gratináis con queso; o si los añadís a un estofado de carne o a una menestra de verduras,.

    Y para las espirales siempre recomendamos las ensaladas de verano aderezadas con aceite, especias, y verduras. Si queremos una receta para cualquier época del año, una salsa tipo pesto nos dará un muy buen resultado.

    Pasta rellena:

    En este tipo de pasta, como por ejemplo en los ravioli, lo importante es no ocultar el sabor del relleno. Por eso, os recomendamos una salsa sencilla y suave que puede ser de tomate y verduras, queso, salteado de verduras, o hierbas aromáticas.

    Además, en otro artículo de nuestra página, os explicamos qué salsa es la ideal para cada uno de los tipos de ravioli y así conseguir una buena combinación con el sabor del relleno.

    Hora de ponerse el delantal, seres libertinos. Mandadnos fotos de vuestros platos a nuestras redes sociales para ver qué opción habéis elegido.

    Hasta la próxima.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • tontolito de amor 41

    Cuando nos levantemos, encenderé la luz para que puedas ver. Encenderé la luz de la habitación hasta que subas la persiana, mires fuera y me mires a mí porque se me habrá olvidado de nuevo.

    Y haré amanecer el día. O anochecer; lo que desees. Mejor un mediodía que así sólo tendré que colocar un gran punto de luz en mitad del cielo y me podré olvidar del resto de estrellas.

    Cuando salgamos a la calle, seguiremos estando de día o, si te hace ilusión, de noche con las farolas encendidas y las luces de Navidad puestas, aunque estemos en julio. Total, cada año la Navidad empieza antes.

    Además, dando gracias a la contaminación lumínica, seguiré sin colocar las fastidiosas estrellas.

    Y si no es demasiado, y si tú quieres, también encenderé a las máquinas y a los humanos, no como hogueras, sino como compañías para nuestro viaje.

    Encenderé el mundo por ti, pero eso será cuando nos levantemos.

  • Las pastas de Libertina

    Las pastas de Libertina

    Seres libertinos, cuando nos preguntáis qué tipo de pasta es la que hace Libertina siempre contestamos lo mismo:

    —La buena.

    Y así es porque, como veréis en este artículo, nuestra pasta es buena de sabor y buena de propiedades.

    Venga, vamos a hablar de los tipos de pasta.

    Los dos principales rasgos para clasificar a las pastas son: su ingrediente base y su secado.

    En el primer bloque, dependiendo de su ingrediente base, tenemos las pastas hechas con harina y las que están hechas con sémola de trigo. Las compuestas con harina son las que podemos encontrar mayoritariamente en los centros comerciales; y las de sémola, que, poco a poco, se van dejando ver más. Éstas últimas también se denominan de “Calidad Superior” por sus propiedades nutritivas y gastronómicas.

    Pregunta: ¿De qué tipo es la pasta de Libertina? No os vamos a dar una pista. No. No. Pero ya lo sabéis.

    Volvemos a los tipos de pasta. Os hemos dicho antes que también se pueden clasificar por su secado. Al nacer, todas las pastas son frescas, pero, como en la vida, alguna de ellas se van secando. Así pues, tenemos pasta fresca y pasta seca.

    La pasta fresca no ha sido sometida a ningún proceso de secado y está tal como se elaboró. Nos encontramos pasta simple (caserecce, tagliatelle, conchas…) y rellena (raviolis). Al tener un período corto de conservación, ha de mantenerse en frío.

    Pero, como Walt Disney, hay un proceso para prolongar sus propiedades: podemos digievolucionarla en LA PASTA FRESCA ULTRACONGELADA. Ja, esto ya parece una película de Marvel. Con esta medida de conservación, la pasta fresca mantiene sus propiedades organolépticas y nutricionales entre seis y doce meses. Pero eso no es todo: se puede cocinar directamente y no necesita ni medio minuto más de cocción que un producto fresco refrigerado.

    La pasta seca es la pasta fresca que ha recibido un proceso de secado. Esto nos permite conservar la pasta entre uno y dos años.

    Dentro del secado, debemos tener en cuenta el proceso (tradicional o industrial) y las variables de dicho proceso (temperatura, tiempo y humedad).

    El proceso tradicional mantiene la pasta, dependiendo de su tamaño y grosor, a una temperatura entre 30 y 40 grados, durante unas 24 ó 36 horas, con una humedad media baja. Estas condiciones permiten conservar las propiedades nutricionales y el “al dente” natural de la pasta.

    El proceso industrial somete a la pasta a temperaturas entre 65 y 110 grados, con un tiempo de secado muy inferior. Esto es negativo para las propiedades nutricionales y para el “al dente” de la pasta que resulta falso.

    Entonces, ¿de qué tipo es la pasta de Libertina?

    Por su ingrediente base es de “Calidad Superior” pues la elaboramos con sémola de trigo duro que, al no estar refinada y proceder de cultivos de cercanía, conserva intactos su sabor y sus propiedades, aportando una buena ración de hidratos de carbono y vitamina K, y poco grasa, colesterol y sodio.

    Además, nuestras pastas pueden ser frescas, bien refrigeradas o congeladas, fáciles de conservar en nuestros frigoríficos; y secas, obtenidas tras un proceso tradicional, que nos permite mantener unas características óptimas de nutrición y sabor.

    Ahora toca ponerse el delantal, preparar la mesa y disfrutar de un buen plato de pasta que, como siempre, podéis compartir con nosotros en nuestras redes sociales.

    Buen provecho, seres libertinos.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.