Autor: ref5504

  • tontolito de amor 44

    Iré al zoo porque allí viven los osos. Y viven allí porque son los dueños.

    Me recibirá el gran oso Cariñ dándome un gran abrazo de gran oso y me dejará un poco sin aire, un poco cianótico. Me dirá que les encanta que vuelva a casa, que siempre tendré un sitio para mí… y para quien quiera llevar conmigo.

    El entrañable oso Amor me contará que están preparando una serie sobre él, sus hermanos y una osita de la que se ha enamorado. Por supuesto, me haré fan definitivo de él, de la osita y de la serie.

    Oso Herm me explicará otro nuevo potingue para ser aún más herm. Lo logrará combinando el marrón oso, el negro oso y el blanco oso; mezclando la esencia del polo norte, de los valles del Pirineo, de las llanuras infinitas cubiertas de bambú. Le pediré que me guarde unos cuantos botes.

    El cuentista oso Fabul me leerá una de sus historias de robots, una historia de esas que empiezan así:

    Hubo una vez un roboto que, escribiendo sobre osos, escribió sobre sí mismo.

    Y viviré tanto su historia que parecerá que es la mía, que es mi libro, que es mi vida.

    Los osos Apest, Espant y Horror me harán ir a sus despachos. Apest me volverá a hablar de su pasión por los calcetines sudados; Espant por las películas de miedo; y Horror por las películas de miedo sobre calcetines sudados. Que están montando un emporio de la asquer-osidad y si quiero ser su socio.

    Todo me parecerá esplendor-oso.

    Todo me parecerá muy bien, genial, fetén.

    Pero no habré ido por eso.

    Antes de marcharme, antes de volver a mi otra casa, visitaré a los tres hermanos Pat, Past, y Pastel. Sí, esos que regentan una panadería, esos que hacen sus fam-osos lamines. Y me alegrará verlos, y me alegrará comprar unos cuantos kilos.

    Iré al zoo porque allí viven los osos, porque allí viven unos osos que hacen tus lamines favoritos, tus tirabuzones de fresa y chocolate, mi amor-osa amor.

  • Libertina se pone de gala

    Hace tiempo que no nos vemos, seres libertinos. ¿Qué tal estáis? ¿Con ganas de conocer las novedades de nuestra página? Pues tenemos unas cuantas.

    ¡Delantales puestos, fogones preparados, ordenadores encendidos!

    ¡Nos vamos!

    Tienda on-line

    ¡Tenemos una tienda virtual! ¡En serio! ¡En línea! Y nos hace mucha ilusión porque así estamos como más cerquica de todos vosotros.

    ¿Y qué podemos pedir en ella?

    Nuestra Pasta Fresca Refrigerada tanto en formato individual como en packs. Teniendo en cuenta vuestras sugerencias, hemos preparado tres tipos de packs: Degustación, Vegetariano y Vegano.

    Además, en cada uno de nuestros ravioli, disponéis de una descripción del producto con toda su información nutricional, las distintas formas de prepararlo (hervidos, al vapor, fritos, horneados), así como unas sugerencias de recetas y salsas para sacarle el máximo partido.

    Si queréis que enviemos congelados algunos de nuestros raviolis, lo indicáis en el apartado “Notas de pedido” al rellenar vuestros datos en la hoja de “Pago”. Nos ponéis qué ravioli va en formato congelado y nuestro yeti particular os lo congela en ese mismo momento. ¡Garantizado!

    Recordad que nuestras pastas congeladas pueden consumirse hasta seis meses después de su elaboración y conservan las mismas características de siempre.

    ¿Y nos lo mandáis a casa?

    Pues claro. Enviamos nuestras pastas a toda la península en un plazo de 48 a 72 horas.

    Tiendas off-line

    Que hayamos abierto tienda en el ciberespacio, no quiere decir que Libertina abandone el mundo físico. Podría porque es un placer que nos lleva a un estado místico, pero no, también seguimos en la Tierra.

    ¿Dónde os podemos encontrar?

    Si queréis saber dónde comprar nuestras pastas, pinchad en “Distribución” y aparecerán tres apartados: Horeca, tiendas y contacto.

    Si seleccionáis “Tiendas”, dispondréis de un botón con el listado de todos los establecimientos donde adquirir las pastas de Libertina.

    Dudas:

    En esta nueva sección de “Dudas”, resolvemos las dudas que nos habéis planteado sobre las pastas de Libertina: cómo las podéis conservar o cocinar; si se pueden freír; qué salsa es la mejor para cada una de ellas…

    Si no aparece vuestra duda, podéis enviarla a nuestra cuenta de Instagram o a hola@pastalibertina.com. Estaremos encantados de contestaros, ampliar la información que necesitéis, y compartirla con el resto de seres libertinos.

    Y hablando de compartir, mandadnos fotos con vuestros platos porque nos encanta ver que vosotros también disfrutáis de Libertina.

    ¡Hasta pronto!

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • tontolito de amor 43

    Te he comprado un diamante para que puedas pasear por él, mi amor.

    Y unas gafas de sol.

    Me dijiste que te gustaban los paseos; a las chicas os encantan los diamantes; no había que pensar mucho.

    Has de tener cuidado porque no los he podido echar. Bueno, no a todos. En una de las laderas del diamante, vive una pequeña comunidad tirolesa. Cantan muy a lo tirolés, bailan muy a lo tirolés, y viajan, como no podría ser de otra manera, en tirolina. No les entiendo cuando hablan, pero parecen simpáticos.

    Además, con las dimensiones que tiene este pedrolo, ya sería raro que te los encontrases.

    Lo que sí encontrarás serán ríos de cobalto con carpas cupertinas, prados de esmeraldas con vacas de cuarzo negro y blanco. Vetas de ámbar y oro para marcar los senderos, montañas coronadas con paladio, titanio y platino.

    Pero no te olvides de las gafas de sol. Por favor, no te olvides. Como buen brillante es muy brillante. Mucho. Un poco quizá demasiado.

    Te he comprado un diamante para que puedas pasear por él, mi amor, para que, como son los diamantes, ya siempre esté contigo.

  • Cocinando a Libertina

    Hola de nuevo, seres libertinos. Hoy os vamos a explicar cómo cocinar nuestras pastas para sacarles el mejor partido.

    Encended los fogones, poneos los delantales, y apagad el teléfono con línea directa a la ONU que es hora de lo importante: es hora de comer.

    Empezamos preparando la salsa o aliño que queramos utilizar y calentamos el agua. Cuando el acompañamiento esté a punto y el agua caliente, echaremos un poco de sal y, sin añadirles un traje de baño, zambulliremos a nuestras pastas.

    Tras dos o tres minutos, que dependerán de la pasta que vayamos a cocinar, las sacamos del agua.

    ¡Cuidado, viajeros libertinos! Aquí nuestro camino se bifurca.

    Si la pasta es simple, como los tagliatelle o las conchas, utilizaremos un escurridor.

    Consejo: Guardaos un poco del agua donde la habéis cocinado y, si lo necesitáis más adelante, podréis rectificar la salsa sin perder nada de sabor.

    Si la pasta es rellena, como los raviolis, la pescaremos con una espumadera, echándola en el recipiente donde tengamos la salsa.

    Otro consejo: Si, justo antes de emplatar, le dais un golpe de calor a ese recipiente con los raviolis y la salsa, ganaréis una estrella Michelín. O dos. O ninguna, pero nos lo agradeceréis.

    Y con esto termina nuestro…

    Venga, ya que estamos, ¿queréis pasar a un nivel desconocido? Pues atentos a tres secretos que nunca han salido fuera del Gran Concilio Mundial de Cocineros. No han salido nunca porque han matado a todos los que se han atrevido a divulgarlos. O quizá porque no existe ese Gran Concilio. Nunca sabremos la respuesta.

    En todo caso, el primer secreto es cocinarlas en la propia salsa o caldo que vayamos a utilizar, potenciando así el sabor de nuestras pastas. Tened en cuenta que la salsa debe ser ligera y sin mucha grasa, evitando las que estén hechas a base de nata o mantequilla.

    El segundo gran secreto es cocer nuestros raviolis en una vaporera, donde los colocaremos sin amontonar y untando con un poco de aceite. Cuando los tengamos hechos, al recipiente con la salsa, golpe de calor, y al plato.

    Por último, el tercer secreto, el más secreto de todos, es seguir siempre unos pasos básicos: respetar el tiempo de cocción; no refrescar nunca con agua fría; y, sin que pierda su calor, emplatarla, echarle la salsa, y comerla a uno, dos, o quince carrillos. Esto último ya depende de lo finos que seáis.

    Y con esto termina nuestro… Sí, ahora, sí que termina nuestro artículo de hoy. Como siempre, os invitamos a que compartáis vuestras recetas en nuestras redes sociales o, si os animáis, también nos las enviéis por telepatía.

    Buen provecho, seres libertinos.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.