Etiqueta: retazos

  • retazo14

    Vuela cayendo por el cielo como un cometa, dorando el azul con el sol impactando en su fuselaje. En el firmamento escribe su vida con piruetas que siguen su destino, visitando los astros que nacen en el horizonte, sin marcarse ningún rumbo salvo aquel que sigue en las corrientes del alma del cosmos.

    Centellea al traspasar un agujero negro y cruzar su horizonte de sucesos, deflactando su materia en estados de energía, emitiendo un arcobaleno en todas las frecuencias del espectro de sus deseos. Se expanden sus ondas hasta calmarse en las playas que surgen de un valle, sentado bajo un sol de invierno que navega en un mar de nadie.

  • retazo13

    Construir muros entorno a nosotros mismos para, luego, justificar todos los crímenes cometidos dentro de esos muros. Ladrillo a ladrillo, construyendo nuestra propia persona, nuestro reducto de tranquilidad en el que lo santo se transforma en nuestra alma.

    Volcanes escondidos dentro de huevos de Pascua, que, sorpresa, estallan cuando se agrieta ligeramente la cáscara. Personas normales, con comportamientos sanos y normales, con vidas adecuadas y normales, con deseos aceptados y normales, cuya normalidad es, simplemente, una ligera capa de barniz que tienen alrededor suyo, teniendo dentro la locura y depravación, la maldad y suciedad, lo anti humano que es tan humano como lo otro, teniendo todo eso que condenan y tratan de evitar que muestre otro.

    Santones y profetas a tiempo completo que lo único que buscan es transformar su sufrimiento en una culpabilidad ubicua que todo lo sane, cuando, dentro de ellos, el mismo demonio que dicen combatir les marca lo que tienen que hacer.

    ¿Acaso no soy yo uno de ellos?

  • retazo12

    Mi corazón está incendiado por palabras que vienen después del movimiento de tus labios, con mi corazón en llamas por las llamas que salen de tus manos cuando señalas un residuo de salvación.

    Mi corazón en llamas está en llamas; mi corazón, en un incendio que me impide subir al ascensor. Tengo que utilizar las escaleras que me llevarán, a rastras, arriba, para luego, llevarme abajo.

    Las alarmas anti incendio se pondrán en marcha cuando pase a su lado, inundando con su agua mi deseo en tu cuerpo. En una canoa, recorreré los pasillos de esos grandes almacenes que son ahora los canales que vertebran nuestra patria.

    Mi corazón está en llamas, flamígero en los aires, buscando tu pecho donde reposar.

  • retazo11

    La imagen de la chulería confusa, entre armazones de personas que pregonan sus vidas, en la sociedad que se bate en revistas musicales del interior del yo, calmando su inseguridad en un porte que narra la necesidad de esclarecer un futuro y un sitio en el universo.

    De fondo, la radio del psiquiátrico emite una melodía de creatividad balbuceante, montada en un cometa que vaga hacia su destino. Esa chulería tan recelosa de la confrontación con la realidad como si el equilibrista se hubiera puesto un casco ante una crisis de pánico.

    Busca combustible, combustible para su ego, combustible para quemar el universo con el fin de calentar un yo vacío y frío cual estrella implosionada entre cimientos de melancolía y deseo.

    Los bomberos que le rodean rugen sus camillas con trasvases de amnesia, encauzados en pastillas de alabanzas que calmarán el dolor de esa imagen de la chulería rebozada de novedad, ya gastada y antigua en los antros de la antigua Grecia.

    Añade un poeta sin escudo que lo único que no sobra en esta vida es lo sucio y decrépito de una hetaira, de lo feo y eléctrico de sus labios boqueando por un hálito de tu esperanza. Que las musas sean libres; y que sean libres de él y de mí.

    –Diletancia en vena para ti y para mí, hermano.

    Abandonamos el campo de batalla, como traidores a nosotros mismos, sin estilo ni concierto, abandonados a las imágenes de la chulería confusa que nos mostrarán el camino para llegar a casa.