Etiqueta: retazos

  • tontolitos de amor 3

    No es necesario comer nada más que tus besos, tus caricias, mi amor.

    He dejado para siempre todas las dietas que no me han servido para adelgazar, ni para estar, según las estadísticas oficiales, completamente sano.

    Porque ahora sí que estoy completamente sano, y es por ti.

    Ya no hay batidos de proteínas, ensaladas kilométricas, conglomerados de alcachofa, ni balances energéticos.

    Ya no los hay porque estás tú.

    Me alimento con tu presencia, tu imagen, mi pensamiento en ti; me alimento con las huellas que dejas en mi memoria cuando has cruzado tu vida con la mía.

    Y nada más necesito, y nada más quiero.

    Amor, mi amor, eres mis vitaminas, eres mis nutrientes, eres, eres, eres tú.

  • tontolitos de amor 2

    Me he levantado fatal, pero fatal, fatal.

    Vomitaba, vomitaba. Vomitaba todo y más. Vomitaba lo que había comido, lo que había comido la semana pasada. Vomitaba incluso los yogures que me comía a pares en mi infancia.

    Y en cada vómito, en cada arcada, venía nuestro amor a mi corazón, a mi boca.

    Cada uno de los tropezones que devolvía al mundo me recordaba a ti, a nuestro amor.

    Una arcada.

    Un tropezón era por el primer ramo de flores no comestibles que me compraste. ¡Cuánto te besé, mi vida! ¡Qué feliz me hiciste, mi amor!

    Otra arcada.

    Otro tropezón me devolvía a las reuniones con los amigos, la familia, los involuntarios compañeros del autobús que ven nuestro amor, que escuchan absortos las palabras endulzadas que escriben nuestra historia.

    Otra más.

    Las horas pasan y yo aquí continúo vomitando fiel a nosotros porque:

    Contigo en la pobreza y en la riqueza.

    Contigo en la salud y en la enfermedad, cariño.

    Me sujeto fuerte a la taza del váter, me sujeto fuerte al amor que hay en ti y en mí, me sujeto fuerte tras otra arcada y, con toda mi alegría, vomito.

  • tontolitos de amor 1

    Amor, amor, amor, amor, amor es lo que siento en las hojas de resultados de la empresa; y de las gráficas, salen tus besos.

    En las reuniones con los jefes, los clientes, los compañeros, sólo te veo a ti, en la cara de cada uno.

    Alguien me echa la bronca por no sé qué fallo y eres tú cuando me llevaste al cine por primera vez. Sus palabras agrias salen de tu boca que me comería aquí mismo; sus palabras agrias, que con tu voz, se convierten en las más bellas que haya escuchado.

    Mitad de semana, mitad de vida en esta empresa, toda mi vida contigo.

    Cuando voy a mi despacho, notó tu mano en la mía juntos por el parque, por las tiendas, cuando paseamos y tú te paras mirándome con una sonrisa en tus ojos.

    Ficho al entrar y sé que todo me recordará a ti.

    Ficho al salir y sé que estoy a punto de volver a verte, Amor.

  • retazo 81

    Suelto una filípica y ya está hecho todo, ya se puede pasar a lo que realmente es importante. La suelto y enseño las fotos de mis vacaciones en no sé qué tugurio celestial por el que sólo yo tengo el más mínimo interés. Eh, pero todos atentos que esto es lo realmente importante.

    Suelto una filípica sobre el individualismo y lo malo que es el individualismo, que el individualismo acecha en cada uno de los actos de los otros, que el individualismo es un producto de la mente enferma de los otros, y que antes no lo había y los vecinos eran vecinos, los amigos eran amigos, y las personas eran, sorpresa, personas.

    Porque el individualismo es lo peor de lo peor, es lo que hace que esta sociedad sea inhumana, es la causa última de cualquier problema personal, social, universal. Tiro un triple desde mitad de la pista de atletismo y marco gol. Porque el individualismo es una caricatura grotesca del egoísmo más infantil y miope, interpretada por el malvado más malvado y el estúpido más estúpido de las películas de propaganda que se promocionan en este momento de guerra.

    Explicamos con toda la emoción del alma las piruetas que hace nuestro perro, las piruetas que hace nuestro coche, las piruetas que hace el avión del protagonista cuando bombardea el escondrijo del malvado más malvado de todos los tiempos. Porque eso es importante. Lo importante es importante, ¿quién puede dudar de ello?

    Nuestras vidas son tan importantes, nuestros proyectos tan importantes, nuestros intereses tan interesantes, importantes y tan alejados de esa visión bastarda del individualismo, que, cuando recibimos las palabras del que ha sido nuestro oyente hasta ese momento, guardamos un silencio ceremonial con interés nulo.