Autor: ref5504

  • retazo 71

    Siempre he querido tener un amigo llamado Chicho Pachucho, que estuviera a mi lado, a veces, pachucho, pero no muy pachucho.

    Me lo imagino cambiando de planta en planta, a mi lado.

    Coincidiendo conmigo en las salas individuales acristaladas del hospital materno-infantil, comiendo conmigo en esos absolutamente asquerosos y horribles, y vomitivos y malvadamente malvados platos hondos, de cristal transparente, con marcas en forma de pétalos superpuestos en los bordes.

    Me lo imagino comiendo conmigo para poder decirle que aquella eterna papilla verde, que unos llamarán puré y los más selectos llamarán vómito de zombie, para decirle que aquella maldición no newtoniana creada para torturar a cualquier persona que tuviera un ligero gusto en su boca, era una puta mierda y punto.

    Me lo imagino cambiando de planta en planta, a mi lado.

    Estando conmigo en la planta 13, habitación 13, en la planta de infecciosos, con una habitación individual que no podría recorrer porque, tras intentar levantarme varias veces, comprendería que, cada vez que me levantase, me caería. Que ya no era descendiente del Homo Erectus, sino del Homo Tumbadus, por lo que mi sitio sería la cama y ningún otro. Y se lo explicaría a mi amigo Chicho Pachucho.

    Conmigo cuando el médico me hiciera llevar mi dedo hasta el suyo. Lo que para mí sería una perfecta línea recta, a los ojos del resto y de la realidad, sería el recorrido de una etapa ultramítica de ciclismo con el Gavia en un día cualquiera de junio, en un junio cualquiera de 1988.

    Me lo imagino cambiando de planta en planta, a mi lado.

    Me gustaría tener un amigo llamado Chicho Pachucho, y que estuviera conmigo aunque fuese imaginario.

    Me gustaría tener un amigo llamado Chicho Pachucho, y que estuviera conmigo cuando deje cualquier planta para irme a otro lado.

  • retazo 70

    Me hubiera encantado tener una amiga llamada Raquel Chispita. Es así.

    Cuando pensamos cómo sería esa persona ideal que falta en nuestra vida, siempre elegimos una quimera que nos llene algún vacío. Que nos llene el vacío del amigo perfecto, de la pareja perfecta, del yo perfecto.

    En mi caso, y en el de todas las personas de bien, el modelo de amistad es Raquel Chispita.

    Me la imagino con sus descuentos en el tren de la bruja gracias al imperio del entretenimiento levantado por su abuelo, Mariano Chispita, de los Chispita de toda la vida de Monzalbarba.

    Me la imagino como una pionera de la electricidad, con sus cables, sus descargas, sus tarifas de bajo consumo; como el vivo reflejo de su tía bisabuela segunda, Alexandra Tsispitova, la universalmente famosa Zarina de los electrones y leptones varios.

    Raquel siempre sería la chispa de toda reunión, aunque saltasen chispas por sus pasiones tormentosas, aunque estuviese un poco achispada por su estudio sistemático de las bondades del pacharán.

    ¿Quién podría no dejarse conducir por su energía, quién en su sano juicio podría ser aislante a su electricidad?

    Sí, me hubiera gustado tener una amiga llamada Raquel Chispita y que ella fuese un relámpago que surcase el cielo de mi vida.

  • Libertina: Raviolis rellenos de pollo a la cerveza

    Raviolis con bagazo rellenos de pollo a la cerveza «Badina» ECO, salteados con jamón y un crujiente de puerro.

    Seres libertinos, en esta receta vamos a combinar los súperpoderes de los raviolis de Pastas Libertina, el elixir mágico de la cerveza “Badina” de Cervezas Borda, y el ingrediente secreto del pollo ecológico de Del Cinca. No sé si el resultado dará positivo en un control de carretera, pero seguro que será pecado de lo bueno que está.

    Delantales puestos que empezamos.

    ¿Para cuántas personas?

    Para dos o tres, aunque yo me lo comería todo de una sentada.

    ¿Qué necesitamos?

    250 gramos de raviolis.

    100 gramos de ajo laminado.

    100 gramos de jamón serrano en dados.

    100 gramos de puerro.

    20 gramos de harina.

    150 mililitros de aceite de girasol.

    ¿Cómo lo hacemos?

    1. Primero, refreímos el ajo con los tacos de jamón y reservamos.

    2. Después, cortamos la parte blanca del puerro en tiras finas alargadas. Sazonamos y las dejamos que suden durante una media hora.

    3. Las enharinamos para, posteriormente, freírlas hasta que queden crujientes. Las reservamos.

    4. Sin descongelar, cocemos los raviolis durante dos minutos. Los sacamos con una espumadera y los salteamos con el refrito del jamón.

    5. Por último, emplatamos y decoramos con el puerro frito.

    6. Paso no opcional: Nos comemos todo sin dejar el más mínimo rastro. Así ahorraremos tiempo y dinero al no ser necesario lavar los platos.

    Mandadnos fotos de esos platos ya vacíos a las redes sociales de Pastas Libertina con el hashtag “YoTambiénLimpioLosPlatosDeLibertinaConMiPropiaLengua”.

    Nos vemos en el siguiente plato.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • Libertina: Amor a primera birra

    Buenas de nuevo, seres libertinos.

    Los amigos de los que os vamos a hablar hoy os dejarán con un buen gusto de boca. Palabra.

    Cuando estás en una feria intentando transmitir todo el esfuerzo y la ilusión que has puesto en tu trabajo, intentando crear un vínculo con desconocidos para que confíen en ti y en tus pastas, encontrar a personas como Menchu y Felipe se agradece. Y mucho.

    Nos conocimos tal como os voy a contar. Bueno, quizá haya algún pequeño detalle que cambie un poco, pero es muy, muy pequeño.

    Llevas varias horas metido en el puesto de Libertina y sales a estirar un poco las piernas, a echar un vistazo al resto de participantes de la feria. De repente, como si hubieras estado perdido en una especie de desierto, necesitado de bebida y de unos buenos compañeros para compartirla, aparece ante ti un oasis sin camellos, pero con cervezas y buena gente.

    Así encontramos a Menchu, a Felipe y a sus Cervezas Borda.

    En Aineto, un pueblo del Pirineo aragonés, se encuentra la casa de Cervezas Borda. Allí es donde, a partir de ingredientes ecológicos, elaboran de manera artesanal unas cervezas que nos encantan.

    Por eso y para que vosotros, seres libertinos, podáis disfrutar de la mezcla súper poderosa y ultra mítica que se genera al combinar ambos productos, hemos colaborado en la creación de distintos raviolis como los de Bagazo rellenos de Pollo a la cerveza “Badina“ ECO; y los rellenos de Panceta Asada Marinada en Cerveza negra “Fusca” con frutos rojos.

    A ver, que me estoy perdiendo…

    ¿He dicho raviolis de panceta asada marinada en cerveza negra “Fusca”?

    Ahhhhh.

    Raviolis.

    De panceta.

    Asada.

    ¡Con cerveza!

    Dios, me empiezo a ver como Obélix en el banquete después de apilar unos cuantos romanos, engullendo unos raviolis de panceta y bebiendo cerveza con los colegas.

    Ahora que lo pienso, como yo también soy de huesos anchos, sólo me faltarían sus características trenzas e ir a pecho descubierto.

    Mola.

    Decidido. Me pongo a encargar unas cuantas cajas de Cervezas Borda y, en cuanto lleguen, prepararé unas cuantas marmitas de raviolis porque nos vamos a dar una buena fiesta antes de que se caiga el cielo sobre nosotros.

    ¿Os apuntáis? Pero, por favor, que nadie avise al bardo.

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.