Categoría: Tontolitos

  • tontolitos de amor 25

    Al abrir la puerta, apareciste tú, mi vida. Me tomaste en tus manos y sentí, por primera vez, el calor.

    Estaba confuso, ¿qué era eso nuevo que nacía en mí? ¿Era amor? ¿Por qué no lo había sentido antes en mi cuerpo?

    La respuesta era fácil: Porque hasta entonces sólo había estado con trozos de carne muerta, con besugos de ojos abiertos, con vegetales sin mucha sustancia.

    Y, de repente, apareciste tú.

    No lo voy a negar: Mi cutis estaba en unas condiciones óptimas que no podría alcanzar ni con las más preciadas cremas de la eterna juventud. Eso era cierto.

    También que, aun teniendo poco espacio, mi vida era muy sencilla y todo estaba donde debía estar: La leche, con los zumos; las mandarinas, con las manzanas; los cubitos de hielo, con los congelados.

    Pero no te tenía a ti, mi amor; no me tenías a mí.

    Mi amor, apareciste tú en mi mundo al abrir la puerta del frigorífico donde yo vivía.

  • tontolitos de amor 24

    Estar en mitad de una obra de teatro y estar contigo.

    Estar en mitad de una obra de teatro del absurdo y estar contigo; y estar contigo para no caer en su locura.

    Unos actores gorileándose, mostrándose con su virtud poderosa, como más animales que todos los mediocres que estamos a su lado en esta selva.

    Unas actrices pavoneándose, luciéndose en su luz cegadora, ante todos los mediocres que estamos a su lado en esta granja previa al matadero.

    Unos directores humaneándose, imponiéndose con su santidad reveladora, sobre todos los mediocres que estamos a su lado en este aquelarre.

    Estar en mitad de una obra de teatro, con los actores alucinados, las actrices desquiciadas y los directores lobotomizados.

    Estar en mitad de una obra de teatro del absurdo y estar contigo; y estar contigo para no caer de mi locura en la suya.

  • tontolitos de amor 23

    Podría ser el inicio de todo, mi amor, el primer día de todo.

    Surgirían las estrellas, los planetas, y, en forma de cometa, un anuncio de comida rápida.

    Pero antes surgirías tú.

    Nacerían las montañas, las cascadas, y, como mi nueva casa, una tienda de comida rápida.

    Pero antes nacerías tú.

    Aparecerían los ascetas, los profetas, y, como heraldos de la buena nueva, una horda de repartidores de comida rápida.

    Pero antes aparecerías tú.

    Algún dios inventaría todas esas cosas, algún hombre las inventaría, sí; pero, antes de que él lo hiciese, antes de que todo eso pasase, yo inventaría mi mejor invento y ese invento serías tú.

  • tontolitos de amor 22

    Excavaré el amor que hay en mí para regalarte las joyas que encuentre. Bueno, más que joyas serán pedruscos, aunque quizá haya alguna piedra semipreciosa si tengo un poco de fortuna. O si tengo mucha fortuna y un pico con encanto.

    También hallaré a algún faraón amortajado con el amor tajado, escondido entre quilos y quilos de arena. Le preguntaré qué tal está, qué tal está mi antiguo yo, que si de verdad necesitaba tanto desierto y tanta venda para huir de la vida.

    Me dirá lo que diga, pero seguro que entona alguna canción que, tras recordar lo que yo sentí, pueda cantarte.

    Sacaré ciudades de tiempos olvidados, olvidados incluso por mí. Pasearé por las calles por las que paseaba, me sentaré en las cafeterías universales donde pontificaba, pero esta vez no hablaré, no opinaré, no diré nada.

    Rescataré algunos pequeños poemas que aún siento como propios y, tras quitarles la arena del desierto, te los dedicaré.

    Excavaré el amor que hay en mí para buscar joyas que regalarte.

    Excavaré el amor que hay en mí y entonces saldrás tú.