Autor: ref5504

  • Libertina y Nanafood, una bonita historia de sabor

    ¿Qué tal, seres libertinos? Hoy os hablaremos de nuestras compañeras de Nanafood. Todo ha surgido porque me estaba comiendo unos hexágonos de Chía rellenos de Txistorra y he pensado:

    —Venga, vamos a contar la historia de cómo llegamos a esta pasta de Libertina.

    Teníamos varios proyectos de pastas, pero necesitábamos encontrar una longaniza, un chorizo o una txistorra que, además de estar de rechupete, casara con nuestra forma de entender la alimentación.

    Y entonces aparecieron Pilar y Begoña; es decir, Nanafood. Fue amor a primera vista pues, de pronto, supimos que eran el complemento perfecto que íbamos buscando.

    ¿Qué nos conquistó de ellas? La respuesta corta sería “¿Qué no?”, pero os daré la larga: Su apuesta por la calidad en unos productos 100% naturales, orgánicos y libres de ingredientes transgénicos; el cuidado y la pasión que ponen en cada uno de los detalles para satisfacer a sus clientes; y que, además, velan por el bienestar de sus animales, habiendo obtenido el sello europeo Welfare Quality.

    De la unión de Nanafood y Libertina seguro que nacen dentro de poco unas pastas NanaTinas o LiberFooders que os molarán.

    ¡Estad atentos, seres libertinos!

    Una colaboración de ref5504 para Libertina y sus pastas.

  • MV-54-Moquicos

    ¿Has tenido alguna vez moquicos? Pues te interesa este vídeo.

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto (con moquicos)”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Llega el domingo por la tarde, me toca grabar un capítulo (concretamente el de “Charangas autónomas”), pero tengo la nariz llena de moquicos.

    ¿En serio? ¿Moquicos?

    Pues sí, moquicos.

    Además de los habituales ruidos de algún vecino, el zumbido que aparece y desaparece en plan fantasma, hoy tocaba que hubiera moquicos en el vídeo.

    ¿Qué puedo hacer?

    -Pues graba otro día, amigo.

    Me diría cualquier seguidor de este esplendoroso proyecto.

    Quizá alguno de los nuevos, que se han apuntado dos o tres seguidores al canal con los vídeos de hace unas semanas.

    Sí, podría grabar otro día, pero perdería la oportunidad de grabar este maravillo capítulo con moquicos.

    Así que dejo el vídeo de “Charangas autónomas” para más adelante, creo que será el capítulo sesenta y uno, y hago éste con mis nuevos compañeros de andanzas.

    Moquicos.

    Tener la nariz que parece una fuentecilla.

    Fuentecilla taponada, pero que, cuando le apetece, es una fuentecilla bastante inoportuna y caprichosa.

    Moquicos.

    Voz nasal.

    Un poco de tos.

    Un poco de dolor de cabeza.

    Un poco de picor de garganta.

    Y la nariz irritada de tanto sonarme… los moquicos.

    En fin, que he grabado un capítulo con muchos moquicos y pocas ideas, pero lo he grabado.

    Y me lo he pasado bien.

    Si estornudas en morse “ref5504 es el mejor descongestionador nasal que la ciencia ha inventado”, conseguirás que tus moquicos te ayuden a deslizarte por la vida.

    ¡Enhorabuena por llegar hasta aquí! Si te ha molado en plan chachipiruli este vídeo, puedes darle a “me gusta”, sugerir en los comentarios otros productos que te puedan interesar, suscribirte y darle a la campana de notificaciones. Incluso si eres un robot robot, puedes visitar la página de este proyecto. Pero ¿qué página?

    ref5504, gran empresa, mejores clientes.

    Grrrrrrrr.

    ¡Hala! ¡Hasta aquí!

  • MV-53-Trepas de cercanía

    Imagínate que llegas a tu puesto de trabajo y… no hay trepas. ¡Inconcebible!

    Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.

    Una de las mejores actividades que podemos realizar en cualquier puesto de trabajo es la práctica del trepismo.

    Esas puñaladas por la espalda, esas medallas que nos ponemos por el trabajo de otros, esas reuniones no tan clandestinas donde despellejamos al pringado que no está… ese “pringado que no está” que en la próxima reunión seremos nosotros mismos.

    ¿Quién no ha disfrutado viendo a un compañero chuparle el culo a un superior sin sacar nada de provecho? ¿Quién no lo ha gozado a niveles ultramegacósmicos observando a cámara lenta la caída de la enchufada favorita?

    Yo creo que esto nos pasa a todos.

    Y es bueno.

    Y es sano.

    Hay estudios realizados por las más prestigiosas universidades que nos demuestran que el trepismo es básico para una convivencia laboral adecuada.

    Te mantiene alerta para evitar la asignación aleatoria de marrones.

    Hace que suba tu amor incondicional por tu amo, digo, tu jefe y se transforme en una relación de película.

    ¿A quién no le gustaría protagonizar “Pretty Woman”?

    Por eso, imagínate que llegas a tu oficina, cadena de montaje, trinchera embarrada en mitad de una guerra sin sentido. Imagínate que llegas y no hay trepas.

    Sé que te cuesta imaginártelo, pero, de verdad, se puede dar semejante catástrofe.

    Eso lo sabemos en ref5504 y os ofrecemos uno de los servicios a los que tenemos mayor cariño: “Trepas de cercanía”.

    Con “Trepas de cercanía” siempre tendrás a tu lado a alguien que te intente engañar, hacerte quedar como un imbécil, o que te robe cualquier mérito que hayas conseguido.

    Maravilloso, ¿a que sí?

    Pues espera que tenemos más: “Trepas de cercanía” también estará disponible donde tú quieras.

    ¿En tu secta? ¡Pues en tu secta!

    ¿En tu casa? ¡Pues en tu casa!

    ¿En tu cama? Ummmm. Lo que tú quieras, cariño.

    “Trepas de cercanía”, los trepas que siempre estarán a tu lado.

    Si escribes en la máquina del café “yo mejoro mi currículum con ref5504”, conseguirás un nivel de inglés medio y un doctorado en Word.

    ¡Enhorabuena por llegar hasta aquí! Si te ha molado en plan chachipiruli este vídeo, puedes darle a “me gusta”, sugerir en los comentarios otros productos que te puedan interesar, suscribirte y darle a la campana de notificaciones. Incluso si eres un robot robot, puedes visitar la página de este proyecto. Pero ¿qué página?

    ref5504, gran empresa, mejores clientes.

    Grrrrrrrr.

  • Ausencias del Decametrón LVI

    Hubo una vez un roboto que, estando ausente, estaba en todas partes.

    Era el mejor.

    Sin duda.

    Y lo había sido durante las últimas décadas.

    El mejor.

    Sin duda.

    Sin oposición.

    -Y ahora, ¿qué?

    Porque ser el mejor sin oposición, sin duda, durante las últimas décadas, le hacía sentirse vacío.

    Sin propósito.

    Sin más rival que el aburrimiento.

    Desde la primera vez que se subió a un triciclo en el jardín de infancia, había demostrado que ningún otro fantasma podía vencerlo.

    Ni en las pruebas rápidas.

    Ni en las de resistencia.

    Ni en carreras bajo la lluvia.

    Ni bajo el agua.

    Ni entre el barro.

    Ni en mitad de atmósferas de bario.

    Era el mejor y punto.

    Pero ser el mejor no es tan agradable como parece.

    Como les parece a los seres normales que llevarán una vida aburrida, monótona, gris, suprimible, deprimible y deprimente.

    -Y ahora, ¿qué?

    ¿Volvería a reinar en todas las pruebas del universo? ¿Montado en su triciclo ganando durante las próximas décadas, durante los próximos siglos?

    Quizá un ser normal podría contentarse con tal cúmulo de éxitos.

    Pero él no.

    Nunca.

    Nunca.

    Prefería abandonar para siempre a su compañero, al que no le había fallado, al triciclo que le regaló su tía Espasmódica por su segundo cumpleaños y medio.

    Abandonarlo y abandonarse sin un propósito en la vida.

    -¿Quieres potencia? ¿Velocidad? ¿Quieres viajar todo lo rápido que tú mereces?

    Era un anuncio.

    Un anuncio de una Visión aleatoria de un día aleatorio.

    Era un anuncio en el que le estaban vendiendo una moto.

    -Prueba nuestra moto Tormenta Estelar y conviértete en el rey de todas las pistas.

    Un anuncio con una promoción para los quince mil primeros usuarios: Todo un sidecar rechulón de regalo.

    Miró el anuncio.

    Miró el triciclo.

    Lo tuvo claro.

    -Entrenador. -le dijo a su entrenador.

    El otro fantasma se volvió porque él era el entrenador de la estrella del triciclo.

    -Entrenador, dejo las competiciones de triciclo y me paso a las de moto.

    -¿A las de moto? -preguntó el entrenador.

    -A las de moto. A las de moto con sidecar.

    -¿Con sidecar dices?

    -Sí. Y necesitaré su ayuda, mi querido entrenador fantasma.

    -Cuenta conmigo, mi insigne discípulo fantasma.

    Los dos robots fantasmas se abrazaron.

    -Pero necesitarás un copiloto que vaya en el sidecar.

    -Ya he buscado al mejor compañero que pudiera tener.

    Y el piloto fantasma miró hacia su futuro compañero de carreras, miró hacia su pasado, presente y futuro compañero de carreras; y su triciclo lo miró a él.

    Así fue como un roboto, estando ausente, estaba en todas partes.