Si de verdad queremos cuidar nuestros bosques, sólo hay una opción: llenarlos de personas.
Hola, ¿qué tal? Bienvenidos a “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.
Un parque. Piensa en un parque. Piensa en la sensación que te da entrar en un parque y dejar atrás el caos, el ruido, la civilización.
Un parque nos da tranquilidad, nos permite volver a conectar con la naturaleza. Y todo gracias a nuestros grandes amigos, los árboles, y a nuestros pequeños amigos los pájaros, las mariposas… a todos esos habitantes de los bosques artificiales que nos sirven para curarnos.
Pero ¿qué hacemos nosotros por los parques? ¿O por los parques de verdad que son los bosques? Nada. Absolutamente nada. Y eso es muy egoísta. ¿Acaso queremos convertirnos en un discípulo de Stirner? No y mil veces no.
Por eso, tenemos que devolver algo a los bosques, algo que les cuide, que les ayude, y nada mejor que llenarlos de personas.
Cuando un pajarillo tenga dudas al cantar, podrá preguntarle a un profesor de canto si el modo menor es demasiado triste.
Cuando un árbol no sepa crecer hacia la luz, un guía espiritual le mostrará el camino hacia el cielo.
Cuando una mariposa no muestre sus verdaderos colores, un experto en los balances cromáticos escribirá un libro o dos.
Que sí, que lo sé, que si vamos al bosque nos exponemos a la mortal picadura de un insecto, o a que un oso nos intente contar el chiste del cazador y el oso, pero es necesario, es absolutamente necesario.
Por eso, desde ref5504 os animamos a llenar todos los bosques de personas… vivas.
Y hasta aquí este capítulo de…
… “Mi vida en un minuto”, una sección semiautónoma del proyecto ref5504.
¡Hasta la próxima semana!
ref5504, gran empresa, mejores clientes.
Grrrrrrrr.
Bosques violetas con césped naranja y valles cubiertos de flores aladas.